Arocena, Provincia de Santa Fe.
Corrientes 589 2252 Gálvez (Santa Fe) TE 54 3404 483290 República Argentina.

Nace en Arocena, Provincia de Santa Fe, el 14 de noviembre de 1957. Como dramaturgo estrena su primera pieza: "El Intruso", en 1979, en la ciudad de Gálvez, Provincia de Santa Fe, donde el autor reside en la actualidad. Como actor, se preparó en talleres bajo la supervisión de Jorge Ricci, Jorge Conti, Rafael Bruzza, Florentino Sánchez, Raúl Venturini, Julio Béltzer y Graciela Casanova. Participó en el seminario "Guión para Televisión", a cargo del Prof. Luis Buero, A.P.T.R.A., Buenos Aires, 1995. Tuvo a su cargo el entrenamiento actoral del Taller que funcionó en el Grupo AUGE, del cual fue director general desde 1979 hasta 1992, siendo responsable además de la dirección de todos los montajes de este elenco. Responsable de la Dirección Artística en la producción de los programas "En Compañía" y "Animáte", Cablevisión Gálvez. Libretista y director de escena de las telecomedias "Los de Acá a la Vuelta", "Lucho Centurión, Chapa, Pintura y Pensión" y "Residencia Rivarola", que se emitieron en dichos ciclos (1998-2001). En 1997, crea y dirige el "Taller de Actuación e Improvisación - Actor's", bajo el auspicio del Centro Unión Empleados de Comercio de Gálvez. Este Taller sigue aún en actividad. Ha extendido esta actividad docente en las ciudades de Coronda y Santa Clara de Buena Vista (Sta.Fe). Bajo su dirección, su obra "Heridas" obtiene el segundo premio en el Encuentro Juvenil de Cultura, Jornadas Regionales, Santa Fe, septiembre 1998. También en 1998 recibe el premio Santa Margarita de Escocia, en mérito a la mayor trayectoria en la cultura de Gálvez, otorgado por la Municipalidad de esa ciudad. Ese mismo año, colabora con el Área Municipal de Acción Social en el proyecto Madres Cuidadoras, con un montaje especial que se presenta en Comedores Comunitarios y Vecinales. También participa en la III edición de la Bienal Internacional del Juego, Montevideo, Uruguay. A partir del 2000 crea y dirige La Comedia Galvense, que lleva a escena sus obras "Fuego de Noche" (2000), "Cotillón" (2001) y "Deconstrucción" (2002), todas ellas seleccionadas por el Club de Autores y presentadas por este elenco en las respectivas ediciones que el Club de Autores realiza en el Teatro Nacional Cervantes de Buenos Aires. En agosto 2002, su cuento "El Hogar de Kwang-Soo" obtiene el 2do. premio en el Concurso Nacional de Cuentos "Corea, Coreanos en Argentina", organizado por la Secretaría de Cultura y Medios de Comunicación de la Presidencia de la Nación, Embajada de Corea y Asociación Coreana en Argentina. En diciembre 2003, representa a la provincia de Santa Fe en la I Convención Nacional de Dramaturgos, realizada en el Teatro Nacional Cervantes. En el 2004, en el certamen internacional "Attori in cerca d'Autore", su obra "El Estigma Ardiente" es seleccionada como única obra de autor no europeo y presentada en el Teatro Brancaccio de Roma, con actores italianos, en lengua italiana, bajo la dirección de Ennio Coltorti. Ese mismo año, el Honorable Consejo Municipal de la ciudad de Gálvez lo distingue por su trayectoria cultural. Sus obras teatrales han sido estrenadas por elencos de Argentina, Colombia y España. Entre sus trabajos, pueden destacarse: "Entre Tres es Complicado", premio al Mejor Libreto Original en el concurso organizado por la firma "Levi's", Buenos Aires, 1982; "De los que Habitan Recuerdos ", seleccionada para participar del Encuentro de la Juventud, Sociedad Rural de Rosario, 1984; "Las Sombras Caminan muy Lento ", que en un montaje bajo su dirección obtuvo dos menciones honoríficas en el Certamen Coca Cola en las Artes y las Ciencias (Actriz y Escenografía), Buenos Aires, 1985; "Fuego de Noche", seleccionada por Lito Cruz y estrenada por alumnos de su Taller de Actuación, Buenos Aires, enero 1988. Esta obra también es presentada por un elenco de Santiago del Estero, bajo la dirección de Sandra Camiletti, con diálogos en quechua y bajo el título "Tutap Ninam". "Fuego de Noche" también cierra el VI Ciclo de Teatro "Nuevos Teatristas", presentando en una misma función dos versiones diferentes, a cargo de los elencos: "Matriarcado", dirigido por Julio Ordano, y "Sueño de Barrio", dirigido por Néstor Sabatini. La función se cierra con un debate moderado por el periodista Rómulo Berrutti, Teatro Picadilly, Buenos Aires, Noviembre 2001. También, bajo la dirección de Antonio Ugo, "Fuego de Noche" integra el espectáculo "De La Quiaca a Ushuaia", Teatro Picadilly, Buenos Aires, julio 2004. En abril 2005, "Fuego de Noche” resulta obra finalista en la VIII edición del Premio Literario Jacinto Benvante, en Madrid, España.

Otros títulos del Autor: "Traspuertas"; "Objeto de Ardiente Deseo "; "Ángeles sin Eternidad "; "Sublime Oscuridad" ; "Hombres & Osos"

sábado, diciembre 16, 2006

" HOMBRES & OSOS "

Autor:
ROGELIO BORRA GARCÍA
© Febrero 2003.


PERSONAJES

COCO: Cuarentón tosco, sin ninguna elegancia. No presenta atisbos de buen gusto, ni en la forma de vestir ni en el comportamiento. A simple vista, carece de atractivos, pero su primitivismo genera cierto magnetismo en las mujeres. Simplón, conduce un camioncito que transporta huevos y aves de corral del criadero de su hermano. Separado de Julia, vive con Lucía..

JULIA : Cuarentona, separada de Coco. Pretenciosa, ambiciosa y figurona.

LUCIA : Un par de años menor que Julia. Fue su mejor amiga y confidente, hasta que se juntó con Coco, luego de la separación de ambos.

RODRIGO : Hijo de Coco y Julia, veinte años. Tiene un taller de motos. Es tan rudo y ordinario como su padre, con la enorme diferencia de que es hermoso.

JOSE MARIA : Treinta y picos, diseñador, estilista y decorador de interiores. Viste ropas caras, elegante, atildado, con actitudes exageradas, nada varoniles.

GASTON : Treinta años, psicólogo, inteligente, cínico. Su apariencia es fascinante y viril. El y Rodrigo conforman un par de adonis griegos, masculinos pese a ciertas vueltas de la historia, que marcan la diferencia con la aparente falta de atractivos de Coco y el amaneramiento histérico de José María.

PATRICIA : Veinte años. Chica rica, hueca y perversa.


AMBIENTE

Amplia sala en una casa tipo chalet, en un barrio residencial. Es la casa que ahora habitan Julia y su hijo Rodrigo, luego que Coco fuera expulsado por su esposa. Ambiente agradable, iluminado. Muebles cómodos, sillones, una mesa ratona... Dos puertas laterales: Una lleva a un vestíbulo y a la entrada de la casa, otra lleva a un parque, donde está el asador y la piscina, y desde allí también se accede al resto de la casa.
Verano. La noche del cumpleaños de Rodrigo.



I

Entra RODRIGO, limpiándose las manos en un repasador; está transpirado, lleva jeans ajustados y rotos y un delantal de cocinero con pechera, sobre el torso desnudo. Deja el repasador y destapa una botellita de cerveza. Entra JULIA, con un vestido de noche, largo, de impactante color rojo.

JULIA: (Cáustica) ¿Todavía no llegaron tu padre y su concubina?

RODRIGO: ¡Bueno, bueno! ¡Te vestiste como para provocar a un toro! ¡O a toda la barra brava de Independiente! ¿Qué onda, mamá? ¿Querés conquistar de nuevo al viejo?

JULIA: No digás pavadas. Me puse lo primero que encontré.

RODRIGO: Me late que esta noche se arma quilombo: Vos y Lucía se van a ver las caras, después de mucho tiempo. Vos y papá se van a encontrar en un lugar diferente a una oficina de abogados. ¡Y todos vamos a conocer a tu flamante novio! (Bebe un sorbo de cerveza)

JULIA: Ningún quilombo, Rodrigo, somos gente adulta, inteligente, superada...

RODRIGO: A ver, habláme un poco de ese fulano tuyo, ¿es un jovato con plata o un pendejo que pide plata?
JULIA: (Suspira enamorada) Es el sueño de toda mujer: Es fino, maduro, delicado, culto...

RODRIGO: ¿Estás saliendo con la bibliotecaria?

JULIA: Esta noche lo vas a conocer y te va a encantar.

RODRIGO: Me basta con que te encante a vos, mamá. (Se acerca y le da un beso)

JULIA: Mi amor, adoro cuando tenés esos gestos y no te parecés en nada a tu padre.

(RODRIGO sonríe, bebe cerveza y eructa ruidosamente. Gesto de desaliento de JULIA)

RODRIGO: Tengo el fueguito preparado, apenas lleguen los invitados, lo prendo y pongo la carne en la parrilla.

JULIA: Vos y tu ocurrencia de hacer asado... ¿No podrías haber contratado un servicio de catering?

RODRIGO: Hay achuras, choricitos, morcilla... ¡Un asado bien cojudo, como le gusta al viejo!

JULIA: Por favor, Rodrigo, evitá las malas palabras delante de esa fruncida, no quiero que piense que se te pegaron viviendo conmigo...

RODRIGO: (Risueño) ¿Qué mala palabra ? ¿"Morcilla"? A propósito, qué lástima que los chinchulines no vengan dietéticos, mamá, con tu régimen vas a tener que conformarte con una ensaladita.

JULIA: Si es que consigo digerirla, con ésa sentada enfrente... ¡Ah!, no quiero que me llamés "mamá" delante de tu padre y de ésa; me agrega años que no tengo, porque vos, mi cielo, estás mucho más arrugado que yo.

RODRIGO: Papá y Lucía saben los años que tenés. Y los dos saben que sos mi mamá, sobre todo papá.

JULIA: Tu padre no sabe qué edad tengo, siempre me encargué de mentirle al respecto. Aunque su nueva querida también vive mintiendo la edad. Cumple años con cada eclipse, como las brujas.

RODRIGO: Pero es una bruja más joven. Parece que al viejo le da el diente para carnear tiernito.

JULIA: (Risotada) Tampoco es una quinceañera, aunque se vista de esa forma tan ridícula, ¡ no exageremos ! Lucía tiene su buena trayectoria... ¡si yo hablara!

RODRIGO: Hablá.

JULIA: (Sorprendida, lo mira inquisidoramente) ¿Te interesa?

RODRIGO: (Zafa) No, quería tirarte la lengua, nada más.

(Golpes en la puerta)

JULIA: Ese debe ser tu padre. Todavía no sabe dónde está el timbre.

RODRIGO: Mamá, si te vas a agarrar de los pelos con Lucía, que sea después del brindis... ¿Los recibís? Yo me voy a pegar un baño.

JULIA: Rodrigo, no... no, esperá...

(RODRIGO sale rápidamente, quitándose el delantal. JULIA queda en un extremo de la sala, nerviosa, expectante)

II

(Entra COCO. Peinado a la gomina. Lleva puesta una camisa de vivísimos colores, pantalones, medias y zapatos que no armonizan. Al ver a JULIA queda clavado en el piso. Se miran largamente y vuelve a funcionar una química que nunca pudieron evitar.)

COCO: Coca...

JULIA: Coco...

(Trastabillando, entra LUCIA. Quedan las dos estupefactas. Ella y JULIA tienen puesto el mismo exacto impactante vestido rojo.) (Después del shock, vacilante, LUCIA se adelanta a saludar a JULIA. Ambas se "besan" sin siquiera rozarse las mejillas.)

LUCIA: (Neutro) Hola, cómo estás.

JULIA: (Neutro) Hola, cómo estás.

(LUCIA tiene un bolso. Indecisa, lo coloca sobre una mesita ratona. Nadie habla.)

JULIA: (Sin amabilidad) ¿Quieren sentarse?

COCO: Estaría bueno. Estos tamangos nuevos...

LUCIA: (Entre dientes) Coco, calláte.

(COCO, LUCIA y JULIA, se sientan y permanecen en incómodo silencio. De repente, los tres empiezan a hablar al unísono)

JULIA: No sé si...

COCO: Te iba a...

LUCIA: Está linda la...

(Se callan. LUCIA ríe nerviosa. JULIA muestra los dientes.)

COCO: (Risa tonta y nerviosa) Arrancamos los tres.

(Caen nuevamente en un tenso silencio)

COCO: Tienen puesto el mismo... (Se da cuenta de que su comentario es inoportuno) Son parecidos... Báh, yo qué sé... ¿Fueron a alguna liquidación? (Ríe)

LUCIA: (Codazo) Sí, tenemos el mismo vestido, ¿y qué? Sucede que Julia y yo tenemos gustos muy parecidos.

JULIA: Sobre todo en los hombres, vos agarraste el marido que yo dejé. (LUCIA carraspea) Y no es el mismo vestido. Este es mío. Y ése es tuyo. Báh, supongo que será tuyo.

COCO: Todavía no, debemos tres cuotas.

LUCIA: Coco, calláte.

JULIA: (Tiesa) Ah, vos se lo compraste.

COCO: Lo eligió ella.

JULIA: (a LUCIA) Te aclaro que no pienso cambiarme.

LUCIA: Yo tampoco.

COCO: (Inocente, a LUCIA) Y vos qué te vas a poner, si no trajiste otra cosa ?

LUCIA: Coco, calláte.

(Otra vez el silencio. Las mujeres se miran de reojo, con resentimiento se estudian los vestidos, para cerciorarse de que es el mismo modelo.)

COCO: (Mirando el techo) Cambiaste el cielorraso.

JULIA: Ese cielorraso está ahí de antes que levantaran la casa.

COCO: Lo vi distinto.

JULIA: (Venenosa) Vos estás distinto. Más gordo. Y te estás quedando pelado. Pau-la-ti-na-mente, pero pelado al fin.

LUCIA: Pero está bronceado, viste ? Es por la temporadita que pasamos en Cariló.

JULIA: Qué ? ¿ La llevaste a Cariló ?

COCO: (Tímidamente) Ella quiso ir...

JULIA: Ahí es donde pasamos nuestra luna de miel.

LUCIA: (Abrazando a COCO) Y ahí es donde pasamos la nuestra. Inolvidable, ¿no es cierto, Coco? (Antes de que conteste) Calláte. (Cambia) Traje fotos y un video del viaje. ¿Querés ver las fotos? (Saca un álbum de su bolso) Rollo Uno: Yo haciendo las valijas. (Saca otro) Rollo Dos: Las valijas. (Va a sacar otro álbum)

JULIA: (Seca) Prefiero ver el video. Avisáme cuando lo pasen por cable.

(LUCIA guarda los álbumes y la cinta de video en su bolso. Otra vez el tenso silencio.)

COCO: Qué buena idea ésta del Rodrigo de festejar su cumpleaños, para que nos encontremos todos de vuelta, no ?

JULIA: (Sarcástica) Síii, muy buena idea.

COCO: Pasó tanto tiempo y no vale la pena que andemos todos peleados, no ?

LUCIA: (Igual) Nooo, no vale la pena.

COCO: Somos todos grandes y lo que pasó, pasó.

JULIA: (Encogiéndose de hombros, irónica) Y qué pasó ? Pasó algo ? No, no pasó nada. Solamente que mi mejor amiga se quedó con mi marido.

LUCIA: Tu ex marido...

JULIA: Sí y debí decir "mi ex mejor amiga"...

LUCIA: Cuando me fui a vivir con Coco, hacía dos años que ustedes estaban divorciados.

COCO: Chicas...

JULIA: "Separados", "divorciados" vamos a estar ahora.

COCO: Chicas... (a JULIA) ¿Qué dijiste?

JULIA: Que quiero el divorcio. Voy a volver a casarme.

COCO: Qué ?

LUCIA: Me parece perfecto. Coco y yo también vamos a casarnos.

COCO: Qué ?

JULIA: Qué ?

LUCIA: Coco y yo somos el uno para el otro, por eso, nos queremos casar. ¿No es cierto, Coco?

COCO: Recién me entero.

LUCIA: Coco, calláte.

JULIA: (Distraídamente) Bueno, que sean muy felices.

LUCIA: (Falsa) Gracias...

JULIA: Yo también quise aprovechar esta reunión que organizó mi hijo para presentarles a todos, esta noche, al hombre con el que voy a casarme en segundas nupcias.

COCO: ¿En dónde?

LUCIA: ¡Muero por conocerlo!
JULIA: Espero que no me lo quites también... era una broma... Decía que gracias a José María y a mi psicoanalista logré superar los amargos momentos vividos al lado de un hombre grosero, sucio, ordinario, haragán, primitivo, transpirado... (COCO se olfatea bajo las axilas)

COCO: (a LUCIA) ¿Está hablando de mí?

JULIA: Ahora soy otra mujer, me siento espléndida y estoy rehaciendo mi vida.

(Suena el timbre)

JULIA: ¡Ah, ése debe ser José María! ¡Ya voy, mi amor! (Sale)

LUCIA: (La imita con odio) "Me siento espléndida"... "Ya voy, mi amor"

COCO: ¿Por qué dice que yo le hice pasar una vida de mierda? ¿Qué le faltaba?

LUCIA: Pero, ¿quién es ese José María? ¿Cuándo lo conoció? ¿Por qué yo no me enteré?

COCO: Yo no le daba tiempo ni para quejarse del dolor de cabeza. Cuando se daba cuenta...¡trac!

LUCIA: Coco, tenemos que poner una fecha de casamiento, lo antes posible. ¡Tenemos que casarnos antes que ella!

COCO: ¡Ni loco!

LUCIA: ¿Qué?

COCO: Ya me casé una vez y así me fue. ¡Ni atado me arriman a un Registro Civil!

LUCIA: (Contenida) Este es un mal momento y un pésimo lugar para discutirlo. Si no vas a casarte conmigo, Coco, andá haciendo las valijas. ¡En mi casa no te quiero!

COCO: Pero, Negra...

LUCIA: ¡"Negra" tenés la conciencia! Y no vas a ponerme un sólo dedo encima hasta que estemos casados.

III

(Entra JULIA trayendo del brazo amorosamente a JOSE MARIA. Al verlos, LUCIA se prende al brazo de COCO)

JULIA: José María, mi futuro marido.

(JOSE MARIA es un hombre agradable, pulcro y elegante, viste ropa cara, en un estilo informal. Se adelanta para saludar y sorpresivamente, se quiebra en una actitud marcadamente afeminada.)

JOSE M: José María Guadalupe Amenábar. Guadalupe es mi nombre también, porque muchos creen que es un apellido... Pueden decirme "Jóse" ó "Guada", como gusten... ¿Qué tal?

JULIA: Coco, mi ex marido y Lucía, mi ex mejor amiga. Y mi hijo Rodrigo está dándose una ducha, ya viene.

JOSE M: (Observando a las dos mujeres vestidas iguales) Chicas, va a ser conveniente que una de las dos cambie de boutique. No van a andar por la vida como si tocaran en la misma orquesta. (Ríe con una risa cantarina. Se da cuenta de que a nadie causa gracia su comentario)

JULIA: (Fastidiada) ¿Por qué no nos sentamos?
COCO: (Le duelen los pies) Eso es lo que yo digo: ¿Por qué no nos sentamos?

(Los cuatros se sientan y se observan en silencio)

JOSE M: Cómo tarda el muchachito, no ? A lo mejor, necesita una mano en la ducha. (Ríe) ¡Ay, ardo en deseos de conocer a ese chico! ¡Mary me habló tanto de él!

COCO y LUCIA: Quién ?

JULIA: Jóse me dice "Mary" por María Antonieta, porque con él pierdo muy seguido la cabeza.

LUCIA: Me imagino.

JOSE M: Esta Mary es tan temperamental y apasionada. A veces, me da hasta miedo: ¡Tengo que vivir frenándola! ¡Es insaciable!

JULIA: (Finge ruborizarse) Jóse...

JOSE M: Sabés, Mary, hay una cosa que me preocupa: Cuando nos casemos, ¿voy a pasar a ser el padre de esa criatura ?

COCO: ¡Ni Dios permita! El Rodrigo tiene un sólo padre y ése soy yo.

JOSE M: ¡Menos mal!, porque soy muy joven para afrontar la paternidad.

JULIA: Vas a tener que acostumbrarte, mi amor, porque cuando estemos casados, vas a asumir los roles de marido y de padre.

LUCIA: ¿No le estás pidiendo mucho?

JULIA: Roles que algunos no supieron cumplir.

COCO: (Se enardece) ¡Cuándo le fallé yo al Rodrigo, eh!? ¿Y cuándo no te cumplí a vos como marido?! O ya te olvidaste que cambiamos seis camas en los veinte años que vivimos juntos ?

JOSE M: Guauu, Coco, qué fogoso resultaste !

LUCIA: (Agitada) Coco, a nadie le interesa tu récord de camas rotas. ¡Coco, calláte!

JOSE M: Qué bien arregladas tenés las uñas.

LUCIA: (Sorprendida y halagada) Ay, ¿viste? gracias. ¿Y vos a qué te dedicás, Guada ?

JOSE M: Soy diseñador, estilista y decorador de interiores.

LUCIA: No podía fallar.

JOSE M: ¿Y vos, dulce?

JULIA: Ella pesca. Maridos ajenos pesca.

LUCIA: Soy cosmetóloga.

JULIA: (Sorprendida) ¿Desde cuándo?

LUCIA: Desde hace un año. Hice un curso re-intensivo.
JOSE M: ¡Cosmetóloga! Como vos, Mary... Mismo vestido, mismo oficio, mismo marido... ¡Cuántas coincidencias!

COCO: Y yo soy camionero.

LUCIA: A vos nadie te preguntó. ¡Coco, calláte!

JOSE M: ¡Camionero! ¡Adoro los camioneros! ¡La ruta, la aventura, el vértigo...!

COCO: Los huevos... Reparto huevos y gallinas del criadero de mi hermano. El Fito, el más chico.

JOSE M: (Parpadea confuso) Tiene su emoción. ¡Ay, me encanta esta reunión familiar! Me caés tan bien, Coco. A propósito, ¿vos cómo te llamás, Coco?

COCO: (Encogiéndose de hombros) Coco.

IV

(Entra RODRIGO. Se ha duchado y cambiado de ropa)

JULIA: ¡Tesoro, por fin! Te presento a...

RODRIGO: (La interrumpe, mirando a COCO) ¡Viejo!

COCO: (Tocado, emocionado) ¡Pibe! ¡Feliz Cumpleaños!

(RODRIGO Y COCO se abrazan y palmean como osos)

RODRIGO: ¡Te estaba esperando con un asadito! (Destapa dos cervezas y le entrega una a COCO)

COCO: ¿En serio? ¿Bien cojudo?

RODRIGO: ¡Bien cojudo como a vos te gustan ! ¡Con achuras! Chinchulines, tripa gorda, morcilla...

(Gestos de JOSE MARIA a cada palabra)

COCO: ¿Y molleja?

RODRIGO: ¡Obvio!

(COCO y RODRIGO beben, eructan y ríen)

COCO: (Orgulloso, dando palmadas a RODRIGO) ¡Hijo'e tigre!

JULIA: Rodrigo, él es...

RODRIGO: Lucía...

(RODRIGO mira siempre a LUCIA de una manera especial. Ella lo advierte y esquiva las miradas. RODRIGO se acerca a LUCIA y la besa muy cerca de los labios.)

LUCIA: (Incómoda) Qué tal, feliz cumpleaños.

RODRIGO: (La besa de nuevo) Gracias. Qué linda estás, parecés...

JULIA: Un clon. Un clon de tu propia madre.
RODRIGO: Iba a decir una reina.

JOSE M: Hablando de reinas, ¡hooola! aquí está José María, la pareja de tu madre.

RODRIGO: (Al reparar en JOSE MARIA) ¡La hermana de la bibliotecaria!

JOSE M: ¡Hijo! ¡Venga un abrazo! (Se abalanza con los brazos abiertos)

RODRIGO: (Le corta la intención, extendiéndole la mano) Cómo le va, señor.

(JOSE MARIA, consternado, toma la mano de RODRIGO, sin saber qué hacer con ella)

JULIA: Si nadie se opone, voy a ir a poner la mesa. ¿Nadie se opone? Tendré que hacerlo, ya que Jacinta renunció la semana pasada.

LUCIA: (Sonriente) ¿No te conté?, Jacinta está trabajando en nuestra casa desde la semana pasada.

JULIA: ¿Qué?

LUCIA: ¡Es tan eficiente!

JULIA: ¿Jacinta renunció para ir a trabajar a tu casa? (Entre dientes) Paraguaya indocumentada contrabandista traidora ...

RODRIGO: Ahora que estamos todos, quiero darles un par de noticias. (a JOSE MARIA) ¿Quiere soltarme la mano, señor?

JOSE M: Ay, sí sorry.

RODRIGO: Yo les diría que se sienten, porque se van a caer de culo.

JULIA: Hablá de una vez y tratá de no utilizar el mismo vocabulario de cloaca de tu padre.

JOSE M: ¡Ay, Mary! ¿Desde cuándo yo uso palabras soeces?

JULIA: Hablo del otro padre.

(Gesto de COCO)

RODRIGO: Yo también tengo un invitado sorpresa.

JULIA: (Contenta) ¡Te reconciliaste con Patricia!

RODRIGO: No.

COCO: Menos mal, pibe, con tantos culos rotos en la familia, no necesitamos una más.

JOSE M: ¿Por qué me mirás a mí, Coco?

JULIA: (a COCO) Patricia tiene clase, categoría, es de muy buena familia y es la novia perfecta para tu hijo. Algo que vos no podés entender, porque de tanto llevar aves de un lado para el otro, tenés el desarrollo mental de un pollo.

LUCIA: En todo caso, tu Patricia se parece más a una gallina y no precisamente por el cerebro.

JULIA: No lo entendí.
RODRIGO: ¡Basta! Patricia ya fue. (Pausa) Hace tres meses que estoy saliendo con alguien y va a venir esta noche, para su presentación en familia.

JULIA: (Sorprendida) ¿Y yo me entero ahora? ¿Quién es? ¿La conozco? ¿Es de buena familia?

RODRIGO: Tiene dos apellidos y un auto importado.

COCO: ¡Ese es mi pollo!

JOSE M: Y dále con los pollos...

JULIA: (Excitada) ¿Es abogada, médica o algo con chapa en la puerta? No será una separada, no? Y si es una separada, no tendrá hijos, espero. No, no es lógico: una separada con dos apellidos y auto importado, ¡no existen!

COCO: ¿Es una jovata con plata o una pendeja mantenida?

JOSE M: ¿De qué signo es? (Todos miran a JOSE MARIA.) No hay que descuidar el tema de los astros. Por ahí, somos fuego y nos enganchamos con agua, ¿y qué pasa? ¡Flufff!... También, es importante saber qué animal es en el Chino. Yo, por ejemplo, soy Búfalo...

LUCIA: No lo creo.

JULIA: Pero a qué hora llega ? Cómo se te ocurre recibirla con achuras ? (Mirando a Lucia) Y esta mujer con mi mismo vestido ! Vamos a tener que esconderla.

RODRIGO: Viene a presentarse y a despedirse. Le salió un trabajo en Taipei.

JULIA: (Perpleja) Tai ¿qué?... ¿Dónde mierd...? (Se corrige) ¿Dónde cornos queda eso?

RODRIGO: África o por ahí, yo que sé, tengo geografía de tercero previa. Pero cuando te mande una postal, te vas a enterar. (Sorpresa general) Nos vamos juntos la semana próxima, ésa es la otra sorpresa.

JOSE M: ¡Te vas a Oriente!

RODRIGO: No, a Taipei.

JOSE M: Voy a encargarte unos quimonos de seda salvaje que vi en un folleto...

COCO: Pibe... cómo que te vas ?

RODRIGO: Sí, viejo. No tengo muchas cosas que hacer acá.

JULIA: Pero... ¿y nosotros?

RODRIGO: Vos te vas a casar con éste y el viejo está con Lucía. Yo estaba tan solo.

JOSE M: (Lo abraza, apoyando la cabeza de RODRIGO en su pecho) ¡Pobrecito!

COCO: Pero tenés tu taller de motos...

JULIA: ...ese sucucho lleno de chatarra.

COCO: Tenés tu barra de amigos...

JULIA: ... toda esa manga de borrachos.
COCO: Estamos nosotros.

JULIA: ...que aunque estemos separados, a punto de divorciarnos y únicamente preocupados por nuestras propias vidas, te queremos.

COCO: ¡Te re queremos!

JULIA: Aparte, vos tenías a Patricia, que hasta te dio una extensión de su tarjeta de crédito; yo no sé qué más querés.

RODRIGO: No quiero saber nada con esa mina, ¿cómo se los tengo que decir? (a JOSE MARIA que sigue sosteniéndole la cabeza contra su pecho) ¿Quiere soltarme, señor? (JOSE MARIA lo suelta) No estén con caras de culo, tienen que respetar mi decisión, como yo siempre respeté la de ustedes.

JOSE M: Mary, no hay que ser egoístas, tenemos que dejar que nuestro pichón abra las alas y vuele solito.

COCO: Ese pichón es de mi nido, así que mejor cerrá el hocico, viste.

JOSE M: Pero qué rudo sos, Coco.

JULIA: Esa chica, ¿no podría haberse conseguido un trabajito más cerca?

RODRIGO: No sé, mamá. No me meto en la vida de los demás. Y voy a prender el fuego porque debe estar por llegar. ¿Me das una mano, papá? (Sale)

JOSE M: Sí, mi amor, encantado. (Va saliendo tras él)

COCO: A mí me dijo. ¡A mí! (Salen JOSE MARIA y COCO tras RODRIGO)

V

(JULIA y LUCIA se miran, se estudian, hasta que las dos avanzan y quedan enfrentadas)

JULIA: Hay un millón de boutiques, pero tuviste que ir a la misma que compro yo. ¡Y copiarme el vestido! Tendrías que darte cuenta que el rojo te resalta las arrugas.

LUCIA: Y a vos te hace más gorda.

JULIA: (Cachetada) ¡Lo que nunca te voy a perdonar es que me hayas robado la mucama!

LUCIA: (Cachetada)

JULIA: (Cachetada)

(LUCIA retrocede unos pasos y se pone en actitud de "karateca". JULIA hace lo mismo. Las dos se trenzan en una lucha de mecheras)
VI

(Entra RODRIGO, que se detiene sorprendido al verlas. Al advertirlo, JULIA y LUCIA dejan de forcejear y disimulan, "componiendo" insólitas y complicadas poses, pretenciosamente armónicas y estéticas, mientras tararean música new age)

RODRIGO: ¿Mamá?

JULIA: (Se recomponen ambas) ¿Sí, mi amor?

RODRIGO: Venía a pedirte que hicieras la ensalada.

JULIA: Sí, mi amor, por vos cualquier sacrificio. ¿Dónde quedó José María?

RODRIGO: Ya que jodía con ayudar, el viejo lo puso a hachar leña.

JULIA: ¡Jóse, te vas a amputar una pierna! (Sale alarmada)

RODRIGO: (a JULIA, que ha salido) ¡La achicoria está lavada! ¡Y no te olvidés de ponerle ajo! (Gira y mira seductoramente a LUCIA) Todavía estoy esperando mi regalo de cumpleaños.

LUCIA: (Haciéndose la distraída, va hasta el bolso que dejara sobre una mesa ratona) Ah sí, me olvidaba, te traje una cosita que compré a último momento...

(Se inclina, buscando en el bolso. RODRIGO se acerca por detrás y se apoya en ella. LUCIA abre los ojos, se incorpora sorprendida y RODRIGO le habla, seductor, cerca del cuello)

RODRIGO: Todavía recuerdo tu regalo, cuando cumplí los doce. Era un patito inflable. Ya era bastante boludo para que me regalaran un patito inflable, pero igual me gustaba jugar con vos en la Pelopincho. Yo hundía el patito, para que vos me lo agarraras...

LUCIA: (Derritiéndose) Rodrigo...

RODRIGO: Y cuando cumplí los trece y mis viejos se fueron un par de días no sé adónde, me dejaron en tu casa, para que me cuidaras. Y yo dormí en la cama grande, con vos, ¿te acordás?

LUCIA: Rodrigo...

RODRIGO: ...Estuve toda la noche despierto y cuando te escuché roncar...

LUCIA: (Codazo) ¡Rodrigo!

RODRIGO: ...te di un beso en los labios y te toqué por acá y por acá...

LUCIA: (Se derrite de nuevo) Rodrigo...

RODRIGO: ...Después mi viejo me tuvo que llevar al médico porque me masturbaba catorce veces al día y me desmayaba, pero ¡yo era feliz! porque en secreto te había besado y te había acariciado...

LUCIA: Rodrigo...

RODRIGO: ...Ahora estoy por irme al culo del mundo porque no soporto que estés con mi viejo. Pero hay una sola cosa que puede hacerme cambiar de opinión. (La hace girar para que lo mire, sosteniéndole las manos)

VII

(Entra COCO. Al ser sorprendidos, los dos disimulan, poniéndose a bailar, tomados de las manos, mientras cantan algo tropical)

COCO: (Acompaña con palmas) Qué lindo que se lleven tan bien !

(RODRIGO deja a LUCIA y agarra a COCO, los dos siguen bailando el mismo tema que ahora los tres cantan. LUCIA sigue bailando sola. Siguen el mismo juego a lo largo del siguiente diálogo:)

LUCIA: Tu padre y yo nos vamos a casar.

COCO: (a RODRIGO) No tomó nada y ya está en pedo.

LUCIA: Tu padre y yo queremos tener un hijo.

COCO: (Igual) No está en pedo, está loca.

RODRIGO: (Agarra ahora a LUCIA, COCO no los escucha, sigue cantando y bailando, solo) Las madrastras me calientan.

LUCIA: El que se acuesta con chicos...

RODRIGO: No quiero un hermanito, vos sabés lo que quiero.

LUCIA: Buscáte una geisha, una odalisca o un camello, lo que sea que haya a tiro en Taipei.

RODRIGO: (Deja abruptamente de bailar) Si me lo pedís, me quedo.

(Suena el timbre)

COCO: (Deja de bailar. A RODRIGO) Tu novia.

VIII

(Entra JULIA)

JULIA: ¡Rodrigo, llegó un auto a la casa! ¡Y qué auto!

(Suena el timbre)

JULIA: (Emocionada) ¡Es ella, la de los dos apellidos!

RODRIGO: (A viva voz, hacia la puerta) ¡Pasá! ¡Está abierto!

IX

(Entra GASTON. Sorpresa de todos.)

GASTON: Buenas noches.

JULIA y LUCIA: ¡Doctor!

JULIA: (a LUCIA) ¿Lo conocés?

JULIA y LUCIA: (En diferentes tonos, pero juntas) Es mi psicólogo.

JULIA: ¡También me robaste el psicólogo!

(RODRIGO camina hasta GASTON)

RODRIGO: Hola, Gas. (Lo besa en los labios)

(Estupor general)

GASTON: Feliz cumpleaños, Ro.

RODRIGO: (Sosteniendo la mano de GASTON) Gracias, Gas. Bueno, parece que algunos ya lo conocen. Él es Gastón. Gastón, mi mamá, mi papá, la novia de mi papá y por ahí afuera, hachando leña, está el novio de mi mamá.

GASTON: Oh, una familia bastante surtida. A las señoras las conozco, fueron pacientes mías. Si no violara el secreto profesional, contaría que ambas sufren una paranoia bastante difícil de catalogar, como un proceso de mimetización cuya base radica en desear una lo mismo que tiene la otra; todo esto agravado por incipientes trazos de lesbianismo y zoofilia...

(JULIA y LUCIA azoradas)

COCO: Y eso es grave ?

LUCIA: (a RODRIGO) Perdón, pero ¿nos podés decir qué hace aquí mi... su psicólogo? (señala a JULIA)

RODRIGO: Gastón es mi pareja. Me voy con él a Taipei.

(COCO y JULIA se sientan, al mismo tiempo, al borde del desmayo.)

COCO: Mi hijo, mi único hijo...

JULIA: Mi psicólogo, mi único psicólogo...

RODRIGO: Pasá, Gas, sentáte. ¿Te destapo una cervecita o esperamos el champagne?

GASTON: (Sentándose) Con vos, siempre champagne.

JULIA: (a RODRIGO) No nos dijiste que era un... creímos que era una...

RODRIGO: Nunca les dije que era "una".

COCO: Pero, ¡pibe!... ¿Qué pasó? ¡No entiendo! ¿No te acordás cuando fuimos juntos al tugurio de la Turca y yo creía que te estaba ayudando a debutar y vos ya tenías cuenta corriente?

JULIA: ¿Qué tugurio? ¿Qué Turca?

COCO: ¿No te acordás de la Mecha y de la hija de la Mecha, cuando nos fuimos a la isla y te quedaste dos días encerrado con la Mechita en la carpa?

LUCIA: ¿Qué Mechita? ¿De qué hablan?

RODRIGO: Coco, calláte.

COCO: ¿Dónde quedó el campeón de "a ver quién orina más lejos"? ¿Adónde fue a parar el pibe que expulsaron tres veces del secundario por tocar el culo a una compañerita, a la portera y a la directora? ¿Qué pasó, tigre?

RODRIGO: Nada, viejo. Patricia vivía rompiéndome las pelotas, conocí a Gastón, me siento bien con él y... nada, eso.

COCO: Y lo decís así, ¡tan pancho! Las cosas no son de esa manera, pibe, ¡no podés comer hoy merluza y mañana chorizo en la grasa!

RODRIGO: ¿Por qué no?

GASTON: Hoy por hoy, la gente tiene un paladar muy variado.
COCO: Mirá, yo a vos no te juno, pero si abusaste de la inocencia de mi pibe, te va a quedar el paladar en la suela.

GASTON: En todo caso, fue al revés. Yo estaba tranquilamente apoyado en el mingitorio del baño de una estación de servicio cuando entró Rodrigo y...

COCO: ¡Hacéme el favor, ahorráte los detalles!

JULIA: (a GASTON, dramática) ¿Cómo pudo hacerme esto, Dr. Pérez Baldani? ¡Ocho meses de terapia! ¡Le conté casi toda mi vida en entregas por capítulos, Dr. Pérez Baldani! ¡Y Usted me oculta que tiene un romance con mi propio hijo!

GASTON: Señora, no sabía que Rodrigo era su hijo, me entero recién. Además, siendo su psicólogo, Usted es la que me tiene que contar cosas a mí, no yo a Usted.

X

(Entra JOSE MARIA, histérico, con las manos ampolladas, la ropa y el pelo desarreglados)

JOSE M: Oigan, ¿Tengo cara de querer trabajar en La Forestal? ¿Ustedes se creen que soy el leñador de Caperucita? ¿Y para qué encendieron semejante hoguera, eh ? ¡Que alguien vaya a sofocar esa fogata o ya mismo llamo a los bombe...!... (Repara en GASTON, que se ha levantado para saludar) ¡Epa! ¿Me perdí de algo?

JULIA: (Abatida) Jóse, te presento al novio de mi hijo.

JOSE M: ¡A la mierda! ¡Sí que me perdí de algo!

GASTON: (Extiende la mano a JOSE MARIA) Hola, no sé quién es Usted pero mucho gusto.

RODRIGO: El novio de mi mamá.

GASTON: Increíble.

(JOSE MARIA se acerca, pero ve sus manos ampolladas y saluda a GASTON con un sonoro beso en cada mejilla. Sorprendido, GASTON queda con la mano extendida.)

JOSE M: ¡Encantadísimo! (a RODRIGO, haciéndole cosquillas) Picarón, ¡te lo tenías guardadito!

RODRIGO: (Inmutable, serio) ¿Quiere dejar de tocarme, señor?

JOSE M: (Cortado, deja de hacerlo y se acerca a GASTON) Me presento, ya que nadie lo hace: José María Guadalupe Amenábar, diseñador, estilista y decorador de interiores. Hola, bombón...

GASTON: (Observándolo, esquivando el beso de JOSE MARIA) ¡Ya sé quién es Usted! Es paciente del Dr. Medina, ¿verdad?

JOSE M: ¡Ay, sí! ¿Cómo adivinaste?

GASTON: Los psicólogos charlamos entre nosotros. Si no violara el secreto profesional, contaría que su expediente incluye prácticamente todas las formas de desviaciones posibles, desde que su tío lo llevó engañado a esa cabaña, cuando Usted tenía apenas quince años...

JOSE M: (Trágico) ¡Era una niña, digo un niño! ¡Fue tan increíble, digo terrible! (Cambia) ¿Nunca te conté, Mary, de mi tío Richard?
GASTON: Su tío Richard fue paciente mío también. Si no violara el secreto profesional, contaría que era un gran contorsionista, campeón sudamericano de auto-fellatio, que entró en crisis cuando le atacó el lumbago...

COCO: (a GASTON) Déjese de buchonear tanto a los demás y dígame cuáles son las intenciones que tiene para con mi pibe.

GASTON: ¿Las buenas o las otras?

COCO: ¡Ah, no! ¡Yo a éste lo acomodo de un piñón!

GASTON: Estaba bromeando un poco, relájese.

JOSE M: ¡Eso, Coco! ¡Relax., relax! Los chicos se quieren, son jóvenes, hermosos, hercúleos... (a GASTON, cerca) ¿Dónde estabas todo este tiempo, que nunca te vi?

JULIA: No me explico qué tiene que hacer un psicólogo en medio del África, que no pueda hacer acá.

GASTON: Me cansé de la psicología, señora, de escuchar los rollos de la gente, de tener que guardar el secreto profesional. Tengo un tío que ocupa un cargo diplomático en Taipei y que no me va a llevar engañado a ninguna cabaña... Fue él quien tramitó para mí la concesión de un local importante de fast foods, comidas rápidas, en un centro comercial.

JOSE M: ¿No necesitás una mesera?

JULIA: ¡José María!

JOSE M: Iba a recomendar a mi hermana.

JULIA: O sea que mientras yo le contaba mis crisis, pagando una fortuna para que me las resolviera, Usted pensaba en una hamburguesa.

GASTON: No puedo decirle en qué pensaba mientras Usted me contaba sus mambos, señora.

COCO: (Enojado, lo agarra de las solapas) Si tanto le interesa la gastronomía, ¿por qué no abrió una pizzería en el barrio, en vez de irse a... a Ta-te-ti y llevarse a mi hijo?

RODRIGO: (Los separa) Viejo, Gastón no me está obligando a nada. Yo me voy con él porque quiero. Disculpálos, Gas...

GASTON: (Arreglándose la ropa) Dejaste a una novia millonaria para irte a Taipei con otro hombre, hay que comprenderlos.

RODRIGO: (A Todos) Así que, lo siento mucho, pero no voy a estar para tu casamiento, mamá. Ni para el tuyo, viejo.

GASTON: También es una pena que Ustedes no estén para el nuestro.

TODOS (Excepto RODRIGO): Qué ?

GASTON: Hay un pequeña y paradisíaca isla cerca de Taipei, en donde todos los días se celebran bodas como la nuestra.

(COCO se tambalea al borde del desmayo y es socorrido por LUCIA y por JULIA. JOSE MARIA salta alborozado)

RODRIGO: Antes de que reaccionen, vamos a poner la carne en la parrilla, despacito, y después nos damos un chapuzón en la pileta.

GASTON: No traje slip.

RODRIGO: Yo te presto uno, vení. (Salen)

JOSE M: ¡Esto no me lo pierdo! (Va a salir detrás de ellos)

JULIA: ¡José María!

(JOSE MARIA se detiene en seco, mascullando protestas)

COCO: (Desalentado) Podría bancarme que rasguñara la lata o que corriera detrás del camión repartidor, pero esto...

LUCIA: Coco, andá, hablále, convencélo. ¡Hacé algo, Coco!

COCO: ¡El "Hijo'e tigre" se me volvió pantera! ¿En qué fallé? (Sale)

JULIA: José María, andá y convencé a nuestro hijo de que no se vaya con ese depravado.

JOSE M: ¿Por qué voy a hacer semejante pavada?

JULIA: (Histérica) ¡Andá!

JOSE M: Primero me decís que me quede, después me pedís que vaya. ¡Me confundís, Julia, me confundís!

JULIA: (Brama furiosa) ¡Andá te digo!

JOSE M: Ay, bueno Mary, voy, voy. ¡Pero conste que es en contra de mis principios! (Sale)

XI

(LUCIA y JULIA se sientan, vencidas, una al lado de la otra, mirándose de reojo.)

JULIA: Mataría por un cigarrillo.

LUCIA: Traje chupetines. (Saca dos de su bolso, le extiende uno. JULIA duda, luego acepta) Como en las viejas épocas.

(Ambas quitan el envoltorio y se llevan el chupetín a la boca, al mismo tiempo)

JULIA: (Suspira) Quién lo hubiera dicho del Dr. Pérez Baldani...

LUCIA: Es un bombón, pero le gustan los cubanitos... ¿No es un desperdicio?

JULIA: Es tan lindo que no se lo puedo negar ni a mi hijo.

LUCIA: (Libidinosa, jugando con el chupetín en la boca) Pagaría por verlos a los dos en acción.

JULIA: (Igual) En el barro, vestidos como vikingos...

LUCIA: O como gladiadores, luchando en la arena...

JULIA: ¡Cuántas veces fantaseé que el Dr. Pérez Baldani se me tiraba encima, en el diván del consultorio!
LUCIA: ¡Y me arrancaba la ropa interior con los dientes!

JULIA: Yo iba a terapia sin ropa interior... Pero él, ni enterado.

LUCIA: Estaba más preocupado por sus portaligas.

JULIA: ¿Te das cuenta? ¿Dónde están los hombres?

LUCIA: Eso, ¿dónde están los hombres?

LUCIA y JULIA: ¡No quedan hombres!

JULIA: Y mi Rodrigo... ¡qué pena! ¡Es tan bonito también! En eso, no salió al padre.

LUCIA: No es bueno que el hombre sea demasiado lindo.

JULIA: Ya lo decía mi abuela: El hombre es como el oso, mientras más feo más hermoso.

LUCIA: Será por eso que Coco nos mueve el piso a las dos. No he conocido tipo más vulgar, sucio y ordinario... Con él no hay fantasías, nada te vuela la cabeza, todo es re-al...

JULIA: El Coco es un oso, hasta en el olor.

LUCIA: Hasta en la manera de comer.

JULIA: Y en la cama...

LUCIA: Mmmm... en la cama...

JULIA: (En confidencia) Rodrigo se parece mucho a su padre en el aspecto... sexual... según lo que Patricia me contaba, ahora no sé si creerle.

LUCIA: (Interesada) ¡No me digas!

JULIA: Yo quería que Rodrigo se casara con Patricia, es de muy buena familia. Báh, sólo en la cuenta bancaria, porque son un escándalo puro. Patricia me contó, drinks mediante, que su hermana Salomé quedó embarazada de un novio que la abandonó y que su mamá hechó a patadas de la mansión a su papá, cuando lo pilló usándole los vestidos y persiguiendo al jardinero.

LUCIA: Bueno, pasa en las mejores familias... Pero contáme más de Rodrigo, no puedo creer que llegue a ser tan oso como su papá.

JULIA: Según Patricia, ¡un oso total! No solamente en la cama. En la terraza, en el baúl del auto, en el árbol...

LUCIA: ¿En el árbol?

JULIA: Patricia me contó que lo hicieron sobre una rama del nogal que ella tiene en su quinta. (Orgullosa) ¡Mi hijo es todo un oso! (Recapacita) En todo caso... un oso panda, de peluche, delicadito... ¡No, no puede ser! ¡Me resisto a ser la suegra de mi psicólogo!

LUCIA: (De pie, repentinamente) Julia, ¡yo podría hacer que Rodrigo no se vaya!

JULIA: (Se levanta también y le toma las manos) ¡Te lo agradecería toda mi vida!

LUCIA: ¡Casándome con Rodrigo!

JULIA: (La suelta, ríe sonoramente primero, reacciona luego seria) ¡Sobre mi cadáver!

LUCIA: Te devuelvo a Coco.

JULIA: (Duda, luego) ¿Para qué lo quiero? ¡Yo tengo a José María!

LUCIA: Pero tu prometido está más para dama de honor que para novio, ¿no te das cuenta? ¡Volvés con Coco y yo me caso con Rodrigo!

JULIA: ¡Antes muerta!

LUCIA: (Le da una cachetada) ¡Egoísta! ¡Preferís que tu hijo se case en una isla remota con otro hombre, antes que verlo feliz a mi lado!

JULIA: (Se la devuelve) ¡Prefiero que salga a perseguir jardineros con el padre de su novia!

(LUCIA retrocede unos pasos y se pone en actitud de "karateca". JULIA hace lo mismo. Las dos se trenzan en una lucha de mecheras)

XII

(Entra COCO, trayendo a RODRIGO. Al verlos, las mujeres simulan un breve número de canto y pasitos coreográficos: el ingenuo estribillo de "Gotas de Lluvia sobre mi Cabeza" o algo por el estilo. Al final, COCO aplaude entusiasmado.)

COCO: ¡Coca, hay una manera de que el pibe no se vaya a Ta-te-ti!

JULIA: Sí, ya sé, pero no pienso entregar mi hijo a las palometas.

COCO: ¿Qué palometas?

RODRIGO: Dále, viejo, hablá de una vez que me pone nervioso haber dejado a Gas solo con ese monono.

JULIA: ¡Rodrigo! ¡Ese "monono" va a ser tu padre!

COCO: ¡Ya no, Coca! El pibe se queda, si vos y yo nos volvemos a juntar...

JULIA y LUCIA: (Juntas y en distintos tonos) ¿Qué decís, Coco?

COCO: (Se acerca a JULIA, tierno y seductor) ¡Que tengo ganas de volver a partir catres con vos, Coca!

LUCIA: Coco, estás... ¡del coco! ¡No podés hacerme esto!.

COCO: Lo que siento por la Coca es más fuerte, es como una culebrilla que me nace en la panza y se me mete por las verijas.

LUCIA: (Histérica) ¡Coco, calláte!

COCO: (Enérgico) ¡No me callo un carajo!

(Sollozando, LUCIA busca consuelo en brazos de RODRIGO)

COCO: (A JULIA, tomándole la mano y llevándosela a la panza) Tocá, Coca, ¿lo sentís? ¿lo sentís?

JULIA: (Derretida) Sí, Coco...
RODRIGO: (Suelta a LUCIA, tranquilo y sonriente) Bueno, ahora que todo está volviendo a la normalidad, quiero anunciarles que no me voy a Taipei con Gastón...

COCO, JULIA y LUCIA: (Emocionados y aliviados) Aaaah... !

RODRIGO: Me voy a casar con Lucía.

COCO, JULIA y LUCIA: Qué ?


XIII

(Ante la sorpresa de todos, entra PATRICIA, con un vestido de noche en un modelo idéntico al que llevan JULIA y LUCIA, pero de impactante color verde. Entra estrepitosamente. Trae un lujoso estuche de joyería.)

PATRICIA: ¡Happy birthday, mi amor!

COCO: (Se agarra la cabeza) ¡La culo roto!

JULIA: (Emocionada) Patricia...! ¡Qué alegría!

PATRICIA: (Ve a las dos mujeres vestidas iguales) ¿Hicieron alguna promesa? (Avanza hacia RODRIGO) ¡Cómo te extrañé! ¿Cuándo soplamos las velitas, Winni-Pu? (Quiere besarlo)

RODRIGO: (La rechaza) ¿Qué hacés acá?

PATRICIA: Te traje mi regalo de cumpleaños. (Abre el estuche y se lo entrega) Mirálo: Una alianza de compromiso, con una piedra que se ve brillar desde un satélite.

(RODRIGO no le presta atención a la alianza, pero JULIA y LUCIA se abalanzan a apreciarla)

LUCIA: Creí que vos y Rodrigo estaban peleados.

PATRICIA: (a JULIA) Oia, ¡tu hermana melliza también habla! (a LUCIA) Tuvimos una peleíta pasajera, sin importancia. No es cierto, mi amor ? Me enojé porque sorprendí a Rodrigo besando a mamá y le armé un escándalo. Grité, grité y lo saqué de las casillas, pobre... Terminé con una costilla fracturada. Una contrariedad. (Abraza a RODRIGO) ¿Qué pasa, Winni-Pu? ¿Estás sorprendido con mi regalito?

LUCIA: Te aseguro que la sorprendida vas a ser vos.

COCO: (a PATRICIA) Oíme, esta chica, eso del compromiso con mi pibe lo veo medio verde, viste.

PATRICIA: Cómo, cómo, cómo ?

COCO: Me parece que el pibe tiene que aclararte algunas cosas. Acá, ahora, lo único firme es que yo vuelvo con la Coca. ¿No, Coca?

JULIA: ¡No, Coco! Necesito un hombre distinto a mi lado. Un hombre al que le gusten las películas de amor, que me avise cuando tengo las raíces marcadas y las puntas florecidas, que sepa ordenar el placard y decorar un bizcochuelo...

PATRICIA: (a JULIA) Mi amor, vos no necesitás un hombre, tenés que hacerte lesbiana.

LUCIA: (Aferrando el brazo de COCO) ¿La oíste, no? Julia no quiere volver con vos, así que no podés abandonarme. Es el momento perfecto para ponerle fecha a nuestro casamiento.

COCO: Ahora menos que nunca. El Rodrigo es el que quiere casarse con vos, yo ni en pedo.

PATRICIA: Qué ? (Encara a RODRIGO) Oíme, cerebro de cremallera, siempre pensé que tenías un avanzado complejo de Edipo, pero nunca me imaginé que ibas a decidir casarte con esta fotocopia truchada de tu propia madre.

RODRIGO: Patricia, no me rompás las bolas o te fracturo otra costilla.

XIV

(Entra JOSE MARIA)

JOSE M: Rodrigo, ¿puedo probarle el slip a tu...? (Al ver a PATRICIA queda atónito)

PATRICIA: (Reconociéndolo, con creciente enojo) ¡Vos! ¿Qué estás haciendo acá?

JULIA: ¿Ya se conocen? (Orgullosa) Patricia, él es mi prometido.

PATRICIA: Qué ?

JULIA: José María es un importante diseñador...

PATRICIA: ¡Es un importante hijo de puta! (Lo señala acusadoramente) ¡Él embarazó y abandonó a mi hermana Salomé!

TODOS (excepto JOSE MARIA): Qué ?

JOSE M: Fue un desliz, Mary... un arrebato... producto de la pasión... (Abrazándose a COCO) ¡Soy muy joven para ser padre!

(COCO zafa del abrazo como puede)

JULIA: (Compungida, a PATRICIA) Creéme que lo lamento, no sabía... ¿Cuántos años tiene tu hermanita?

PATRICIA: Treinta y cuatro. Y ahora mamá va a enviarla a París para que el bebé nazca allá. Ya que vamos a tener un bastardo en la familia, que por lo menos sea francés.

JOSE M: (Interesado) Mi hijo va a nacer... en la ciudad luz ?!

RODRIGO: Patricia, terminemos con esto. Tomá tu regalo, no me interesa.

PATRICIA: (Exaltada) ¿Vas a rechazar esa alianza valuada en dos mil trescientos cuarenta y tres dólares con cincuenta y dos centavos?

TODOS (Excepto RODRIGO): Uuuuh !

PATRICIA: (Aclara) Los cincuenta y dos centavos es la propina que le di al que me abrió la puerta del taxi.

RODRIGO: (Que sostenía la alianza, la arroja a un costado, hacia la puerta que lleva al parque) ¡No la quiero!

(JULIA y LUCIA, se abrazan, gritan como si RODRIGO hubiese arrojado un elemento vital; JOSE MARIA también grita y se arroja al suelo a recogerla)

XV

(En ese momento, entra GASTON. Se detiene al ver la agitación, muy cerca y frente a JOSE MARIA que, arrodillado, queda en una posición sugerente y comprometedora)

GASTON: Qué está pasando acá ?

PATRICIA: (Asombrada) ¡Dr. Pérez Baldani!

JULIA y LUCIA: ¿¡También es tu doctor!?

PATRICIA: Es el psicólogo de toda mi familia...

COCO: ¡Así quedaron!

GASTON: (a JOSE MARIA, arrodillado frente a él) ¿Está cómodo?

JULIA: ¡José María!

JOSE M: Sigan charlando, sigan charlando, yo busco la alianza.

JULIA: ¡Levantáte inmediatamente!

(JOSE MARIA se incorpora, protestando entre dientes)

GASTON: ¡Patricia Montes Delmonte! ¡Qué sorpresa encontrarla por acá! (Chasquea la lengua, reprobatorio) Abandonó la terapia en un mal momento, querida. Si no violara el secreto profesional, diría que...

PATRICIA: ¡Si no cierra la boca, voy a enviar a mi personal de seguridad y no precisamente a que le violen "el secreto profesional"!

GASTON: Todavía la encuentro muy tensa, querida. Obviamente, sigue sin poder bloquear su lado ninfomaníaco.

PATRICIA: (Histérica) ¡Rodrigo, explicáme qué está haciendo acá este sátiro de los divanes!

JULIA y LUCIA: (Se aferran una a la otra, mirando incrédulas a GASTON)

GASTON: No me miren así. Ustedes nunca me pidieron una sesión con hipnosis incluida. (a PATRICIA) Y respondiendo a su pregunta, Patricia, vine al cumpleaños de Rodrigo, mi pareja.

(PATRICIA abre enormes los ojos y la boca y queda como petrificada)

JULIA: ¡Patricia!

GASTON: No se preocupe, señora. Me hacía el mismo jueguito durante las sesiones, pero luego se movía... ¡y cómo!

RODRIGO: ¡Si lo sabré yo!

COCO: (Se engancha) ¿En serio, pibe?

(GASTON se inclina a recoger la alianza que ha arrojado RODRIGO y se la pone en su dedo)

PATRICIA: (Como en shock, sin pestañear, empieza a hablar sin respirar, sin tono alguno) Cómo pudiste hacerme esto qué van a decir mis amigas ahora que mamá quería que fueras el socio gerente de la fábrica de cosméticos que la familia tiene en Venezuela pero vas a probarte todos los lápices labiales y te vas a ir de joda con mi viejo yo no sé qué le viste al tipo éste como si fuera lindo yo no sé qué tiene el tipo éste que no tenga yo pero les voy a mandar a mi personal de seguridad para que los agarre y...

(Sorpresiva y repentinamente, GASTON besa a PATRICIA, haciéndola callar. PATRICIA se afloja y luego del beso queda tonta y embelesada)

GASTON: (Vanidoso) Eso tengo: Beso como los dioses.

PATRICIA: (Reacciona y le pega a GASTON una cachetada. Va hasta RODRIGO y lo besa apasionadamente)

RODRIGO: (Mira a PATRICIA, la deja, va hasta LUCIA y la besa apasionadamente)

LUCIA: (Mira a RODRIGO, lo deja, va hasta COCO y lo besa apasionadamente)

COCO: (Mira a LUCIA, la deja, va hasta JULIA y la besa apasionadamente)

JULIA: (Mira a COCO, lo deja, va hasta JOSE MARIA y lo besa apasionadamente)

JOSE M: (Mira a JULIA, la deja, mira indeciso a RODRIGO y a GASTON)

RODRIGO y GASTON: (Se atajan) Ah ah, ¡acá no!

(JOSE MARIA patea el suelo, decepcionado)

COCO: Bueno, parece que recién acaba de aclararse el panorama.

LUCIA: (Le pega a COCO una cachetada) (Furiosa) Por supuesto que acaba de quedar todo clarito, clarísimo. ¡Quedáte con tu Julia! (Va a marcharse)

RODRIGO: (La detiene) ¡Lucía, esperá!

LUCIA: No, pichón. Algún día, quizás, volveremos a jugar en el agua con algún patito u otra cosa inflable, pero no va a pasar de ahí... (Se besa un dedo y lo posa en los labios de RODRIGO) ¡Bonito! (Se acerca a JULIA) Y vos, Julia... (Le pega una cachetada)

JULIA: (Se la devuelve) (Se miran un instante y se abrazan)

(LUCIA sale)

JULIA: (Corre hacia la puerta y le grita) ¡Colgá ese vestido, que te queda horrible! ¡Y devolvéme la mucama!

PATRICIA: (a RODRIGO) Hablando de devolver, espero que encuentres y me devuelvas la alianza que te regalé, valuada en....

RODRIGO: ¡Metétela en el...!

JULIA: ¡Rodrigo!

PATRICIA: ¡Ya van a ver cuando les mande mi personal de seguridad! ¡Todos! ¡Se van a arrepentir! ¡Ya van a ver! (Sale enfurecida)

JOSE M: ¡Patsy! ¡Esperá, Patsy! (Sale corriendo detrás de PATRICIA)

JULIA: (Detiene a JOSE MARIA) Jóse, adónde vas?

JOSE M: (Entusiasmado) Disculpáme, Mary pero tengo un hijo que va a nacer en París... ¡Voy a ser madre!

JULIA: "Padre"...

JOSE M: Bueno, cuál es la diferencia: una letra.

JULIA: ¡Dijiste que no estabas preparado para la paternidad!

JOSE M: Acá, pero en París...

JULIA: ¿Y me vas a dejar ? ¿Y nosotros?

JOSE M: (Dándole un beso en la mejilla a JULIA) Mary, vos sos madre también y podrás comprenderme. Una por un hijo hace ¡cualquier sacrificio!... (Con acento francés) Oh, París París, U-la-la... (Sale corriendo tras PATRICIA)

(JULIA queda mirando hacia la puerta por donde salió JOSE MARIA)

GASTON: (Se acerca a RODRIGO) Supongo que no tengo nada más que hacer acá.

RODRIGO: (Menea negativamente la cabeza)

GASTON: Todavía estamos a tiempo, sabés donde encontrarme. Si te arrepentís... (Va a irse, pero recuerda la alianza, vuelve y ceremoniosamente la pone en el dedo de RODRIGO) Siempre quise hacer esto; lo vi hace mucho en una película francesa. (Lo besa levemente en los labios) ¡Nos vemos! (Sale sonriente)

XVI

(RODRIGO se mira la alianza, abre un par de cervezas y se sienta junto a COCO. Ambos estiran las piernas y beben)

COCO: Coca, ¿pensás quedarte toda la noche al lado de la puerta?

RODRIGO: Sí, eso. ¿Por qué no vas a pegarle una ojeadita a la parrilla?

COCO: Ché, ¿ no se habrán chamuscado las achuras ?

RODRIGO: No, está todo bajo control, viejo.

COCO: Ah, bueno, me quedo más tranquilo. Me está picando el bagre.

RODRIGO: A mí también.

COCO: Coca, ¿no te prepararías una picadita con esos salamines que siempre comprás? Y unos lupines.

RODRIGO: Y traé roquefort.

COCO: (Refregando las manos) ¡De diez!

(JULIA suspira, impotente y contenida)

COCO: Y bueno, Coca, dále, apuráte, mové el culo.

RODRIGO: (Chasqueando los dedos) Pique, pique.

(JULIA sale, abochornada)
RODRIGO: (Se asegura que JULIA ha salido) Viejo, tengo un par de locas nuevas que me dejaron el fono... Si querés, más tarde nos borramos y...

COCO: Ah, pero yo creía que vos... (Sonríe aliviado) Bueno, tengo el camioncito afuera. (Lo palmea) ¡Hijo'e tigre!

RODRIGO: (Mirando la sortija) Ché, viejo, ¿cuánto me darán por esta porquería?

COCO: No tengo la más puta idea, ché.

(COCO y RODRIGO beben, eructan y ríen)


FINAL


© “Hombres & Osos” - Rogelio Borra García.
® Gálvez, Febrero 2003.

" COTILLÓN "

ACTO UNICO

Personajes (por orden de aparición)

JESICA DUVAL: Soltera, de más de treinta años. Modernosa, neurótica, vigorosa.
GENARO DELLEPIALE: Viudo, cuarentón. Tenso, contenido, algo siniestro.
DARIO: Veinticuatro años. Tímido, retraído, poco sociable.
ZULMA: Soltera, treinta y algo. Chica de barrio. Simple, sencilla, divertida. Busto enorme.
CARMELA: Cincuenta y pico. Miembro de una familia adinerada. Estirada, irónica, de lengua filosa.
FREDY: Casado, treinta y pico. Eterno seductor, siempre con ganas. Zarpado y gracioso.

Amplio ambiente de un departamento ubicado en algún barrio céntrico, amueblado y decorado sin un estilo definido, pero que pretende ser casual y modernoso.
En el centro de la escena, sobre una alfombra o tapiz, una mesita ratona rodeada de almohadones. Detrás, al centro, un sillón doble cubierto con una tela roja. A un lado del sillón, un equipo de música. Al otro, una mesita con licores, bebidas, vasos, una bandeja con bocadillos.
A uno de los laterales, una puerta que lleva a otro ambiente y a la entrada del departamento. En el otro, una puerta-ventana abierta conduce a un reducido balconcito.
Es el departamento de JESICA, quien es la anfitriona de la "reunión para solos y solas" que ha organizado esa noche de viernes, a comienzos de primavera.

En escena, vemos a DARIO, de pie. GENARO, sentado muy derecho en un extremo del sillón doble. A su lado, el bolsito del que raramente se separa.
JESICA está de pie, sosteniendo un par de copas vacías.

JESICA: ¡Qué bueno que hayan venido! ¡Vamos a pasar una noche maravillosa, inol-vidable! ¿Qué van a tomar? (a DARIO) ¿Muñeco?

DARIO: Agua. Un vasito de agua.

JESICA: ¿Agua? ¡Ay, qué pena! No tengo agua mineral.

DARIO: Agua de la canilla.

JESICA: Oh... ¡qué económico, mi vida! (le da la copa) Ahí está el baño, servite a tu gusto.

DARIO: (toma la copa, la mira, duda) Em... después. No tengo mucha sed.

JESICA: (se encoge de hombros) Okey. Pero, sentáte. ¡Sentáte! ¡Elegí el almohadón que más te guste!

DARIO mira a su alrededor. Decide sentarse en el otro extremo del sillón donde está GENARO, lo que hace que éste traiga su bolsito más cerca de sí.

JESICA: (a GENARO) Y vos... ¿cómo era que te llamabas?

GENARO: Genaro Dellepiale.
JESICA: (larga una risotada) ¡Como los licores! ¿O eran fiambres? Bueno, no tiene importancia. Genaro Dellepiale, ¿qué vas a tomar?

GENARO: Yo nada.

JESICA: Pero, mi amor ¿cómo que nada? ¿No te apetece un Martini en las rocas? ¿Un Bloody Mary?

GENARO: Estoy con el estómago vacío.

JESICA: ¡Mi amor! ¡Haberlo dicho antes! ¡Eso se soluciona enseguida! (va hasta la mesita de las bebidas y vuelve con la bandeja de bocaditos; los ofrece frente a las narices de GENARO) Los preparé yo misma. ¡Servíte, servíte!

GENARO: (mirando los bocaditos con desconfianza) Este... más tarde.

JESICA: ¡Pero servíte!

GENARO: Preferiría que esperemos a los demás.

DARIO: (desconfiando) ¿Vendrán?

JESICA: ¡Claro! Esta tarde me llamaron por teléfono confirmando su presencia, como ustedes. ¿Por qué no van a venir? (deja la bandeja otra vez sobre la mesita)

GENARO: (mira su reloj de pulsera) No son muy puntuales.

JESICA: ¡Es una reunión informal, mi amor! Además, vos sabés cómo somos las mujeres. ¡Lo que tardamos en decidir qué ponernos, en peinarnos y arreglarnos! Por eso, es que las chicas se están haciendo esperar. Pero ya van a aparecer. ¡No seas tan impaciente, picarón! (se sienta en el medio de ambos, lo que provoca cierta incomodidad en los hombres) ¿Qué les parece si escuchamos algo de música?

DARIO: Por mí, no.

GENARO: Yo preferiría que esperemos a los demás.

JESICA: (con un suspiro, siempre luchando por no demostrar el fastidio que le causan las actitudes de estos dos) Música no. ¡Bueno! ¡Vamos a charlar, entonces! ¿Qué tema les gustaría tocar?

DARIO: Política no.

JESICA: (largando una risa histérica y chillona que será característica de sus arranques) ¡Ay, no, muñeco! ¡Política! ¿Cómo vamos a hablar de política en una reunión tan amena como ésta?¡Qué ocurrente! Y vos, mi amor, ¿qué tema sugerís?

GENARO: ¿Yo? No se me ocurre ninguno.

JESICA: (vencida) ¡Okey! Yo propongo el tema. Vamos a hablar ¡de sexo! (y diciendo esto, pone una mano sobre cada pierna de los hombres. El contacto los sorprende y sacude. DARIO y GENARO miran las manos de JESICA sobre sus piernas.

DARIO y GENARO quedan estáticos. Sólo JESICA se mueve y habla, iluminada por un spot. Cada vez que uno de los personajes se aísla, sale de la acción y habla al público, diremos que está "en la luz".

JESICA: Estos dos me van a arruinar la noche. Y me temo que son un anticipo de lo que me espera. Cuando mi amiga de Tucumán, Judit, me contó que se dedicaba a organizar reuniones para solos y solas, se me ocurrió que podía ser un curro fácil y redituable. Después de todo, en este bendito mundo, lo que abundan son personas solitarias. Además, vi que a Judit no le iba nada mal con esta singular Pyme: Auto nuevo, pilchas caras y la posibilidad siempre presente de conocer al hombre de tu vida. O al menos al hombre de tu noche, lo que no es mucho pedir. Así que me decidí: acondicioné un poco mi departamento y pensé en el aviso que iba a poner en el diario. Como me cobraban por cantidad de letras, tuve que abreviar todo lo posible: " JESICA DUVAL, Lic. en Psic. Soc. y Sex., reunión solos-solas, exclu., diver., inolvi., vier. 22 hs.". Y me senté al lado del teléfono a esperar. Más de veinte personas llamaron. A la mayoría no les convenció la tarifa por mis servicios de Celestina. Un tipo llamó pensando que se trataba de una hot-line. Otro preguntó si podía venir vestido como María Antonieta. Obvio le dije que no, que era una reunión informal pero no un baile de disfraces para maricas. Finalmente, apenas cinco personas confirmaron su presencia. Creo que voy a pensar muy seriamente en el negocio de las hot lines. O en organizar fiestas gay. ¡Solamente cinco almas solitarias acudieron a mi llamado! Y aquí están los dos primeros. Tensos y desconfiados. Con menos onda que pelo de toba. Pero ya estoy metida en esto y decidida a que la noche sea lo menos complicada posible. Ah, obviamente mi nombre no es Jesica Duval y no soy lic. - licenciada en nada, menos en sex. - sexo, que sí parece haberse tomado una licencia prolongada de mi vida. Me llamo Cora Aguirre, soy soltera y jamás diré que ya doblé el codo de los treinta. Ahora, permiso, voy a ver si puedo incentivar de alguna manera a estos dos zombis.

La iluminación se normaliza. Mirando a uno y a otro, JESICA mueve sus manos frotando las piernas de ambos.

JESICA: ¿Quién empieza?

GENARO: (alarmado) ¿Quién empieza a qué?

JESICA: ¡A hablar de sexo! ¿A qué va a ser?

Suena el timbre de la puerta.

JESICA: ¡Ah! ¡Los salvó el gong!

JESICA se levanta y va a abrir. También se levantan los dos hombres. GENARO aprieta su bolsito. DARIO deja la copa vacía que sostenía incómodamente.
JESICA vuelve con ZULMA y CARMELA.

JESICA: Pasen, chicas. ¡Pasen! ¡Qué bueno que hayan venido! ¡Vamos a pasar una noche maravillosa, inol-vidable! Los presento: Él es Dardo.

DARIO: (la corrige) Darío.

JESICA: Sí, Darío. Y él es... es... ¡nunca me acuerdo tu nombre, mi amor!

GENARO: Genaro Dellepiale.

JESICA: Sí, Dellepiale, ¡claro! Y ellas son: Zulema y...

ZULMA: Zulma.

JESICA: (con una risotada) ¡Qué tonta que soy! ¡Zulma! (como grabándolo en su cabeza) ¡Zulma! ¡Zulma y... !

CARMELA: Carmela. Lo digo yo antes de que me bautices.

JESICA: (otra risotada) ¡Qué divina! ¡Qué noche divertida vamos a pasar! Pasen, siéntense. ¡Póngase cómodas, chicas! ¡Qué diosas se han venido! ¡Guauuu! ¡Noche de conquista!

CARMELA y ZULMA se sientan en el sillón doble. GENARO y DARIO ven que no hay otro sitio donde sentarse, excepto sobre los almohadones en el piso. Pero permanecen de pie. Los cuatro se mirarán, como extraños que son, incómodos y rígidos. JESICA busca dos copas vacías.

JESICA: ¡Qué bueno que hayan venido! ¡Es tan lindo conocer gente nueva y comunicarse! Chicas, ¿qué van a tomar?

ZULMA: Whisky, si tenés. Sin hielo ni soda.

JESICA: ¡Oh! Te aclaro que no es importado, tesoro, porque no conseguí por acá el scotch que a mí me gusta; pero te aseguro que es del bueno. (sirve el whisky) (a CARMELA) ¿Y vos, reina?

CARMELA: Beber escocés de las pampas me parece un despropósito. Servíme gaseosa.

JESICA: (les alcanza la bebida a ambas) Me contaban por teléfono que acostumbran ir a las reuniones de solos y solas.

ZULMA: Sí, vamos a todas las que podemos. ¡Nos encantan!

CARMELA: Justamente, nos conocimos en una. Claro que era en la terraza de un club. (mirando el sitio con cierto desdén) ¿No es un lugar muy chico para una reunión de este tipo?

ZULMA: ¿A cuántas personas esperás reunir?

JESICA: Pocas, tesoro. Yo organizo reuniones muuuy exclusivas.

CARMELA: No conocíamos tu nombre en el ambiente.

JESICA: (incómoda) Es que estuve viviendo mucho tiempo en las Islas Canarias. Ahí tengo montada una verdadera empresa que se dedica a organizar reuniones de este tipo. (a GENARO, para salir del tema) ¡Mi amor! ¿Qué hacés ahí, paradito? ¡Sentáte! (asiéndolo de los hombros, lo obliga a sentarse sobre uno de los almohadones)

Precavido, antes de que JESICA haga lo mismo con él, DARIO se sienta en el suelo, sobre otro almohadón. JESICA se tira, literalmente, sobre la alfombra.

JESICA: ¡Qué alegría que hayan venido! (a ZULMA) ¿ A qué me dijiste que te dedicabas, linda? Sí, a vos te pregunto.

ZULMA: Ah... Eeh... Soy vendedora de tupper.

JESICA: ¿Tupper?

ZULMA: Sí, soy representante líder en la zona.

JESICA: Tupper... ¡Qué interesante!

Suena el timbre.

JESICA: (se levanta presurosa) ¡Voy! ¡Voy! (sale)

Los cuatro se siguen mirando incómodos y tímidos.

DARIO: (a ZULMA) ¿Qué es un tupper?

ZULMA: (desprevenida) Eem...
CARMELA: Envases de plástico con tapas herméticas que se usan para guardar boludeces.

DARIO: Ah.

GENARO: (tímidamente) Yo los uso mucho.

ZULMA: (saliendo del mal momento, tras el comentario de CARMELA) ¿Ah, sí?

GENARO: (orgulloso) Tengo toda la alacena organizada gracias a tupper.

ZULMA: (interesada) ¡No me diga que Usted cocina!

GENARO: Sí, desde que se fue Hortensia.

CARMELA: ¿Está de viaje?

GENARO: Sí, un viaje muuuy largo. (pausa, tétrico) Murió.

CARMELA se santigua. Entran JESICA y FREDY. Los demás se levantan, dispuestos a saludar.

JESICA: ¡Demos la bienvenida a este galán!

FREDY: ¡Hola a todos! Francisco Federico de la Mata, pero el mundo entero me conoce por Fredy. ¿Cómo están?

JESICA: Fredy, ¡por fin un nombre fácil de recordar! Fredy, ella es Zulema

ZULMA: ¡Zulma!

JESICA: ¡Ay, soy un caso! Pero algo me pasa con tu nombre, tesoro. ¡Se me va!

FREDY: (besando la mano, pero sin desprender la mirada de los pechos de ZULMA) Caramba, Zulma, permítame decirle que Usted más que el mundo en sus manos, tiene un par de globos terráqueos en el pecho.

JESICA: (rápidamente, arrastra a FREDY frente a CARMELA) Fredy, te presento a...

CARMELA: Carmela.

FREDY: ¡Carmela! (le besa la mano, muy gentil) ¡Ole! ¡Qué castizo, qué ibérico suena tu nombre, torera!

CARMELA: Puede ser, pero mis padres son checoeslovacos.
GENARO: (adelantándose y extendiendo su mano) Genaro Dellepiale, mucho gusto.

FREDY: (le da la mano) Varón. (mirando a DARIO) ¿Trajiste a tu hijo?

JESICA: Fredy, ¡cómo se te ocurre! Él es... ¿Darío, no?

DARIO: Hola.

Detrás, JESICA hace un gesto de ¡acerté! con respecto al nombre de Darío.

FREDY: ¡Pibe! Yo a tu edad no estaría en una reunión de desahuciados como ésta.

JESICA: (larga una risotada, intentando simular que le resultó gracioso y pensando que hará eco en los demás, cosa que no ocurre)

CARMELA: (a FREDY, ofendida) Joven, para estar solo no hay edad, ¿sabe?

FREDY: Te apoyo, Carmela. No quise ofender, vieja. Fue un simple comentario al boleo.

ZULMA: Pero tiene razón. (mirando a DARIO) He ido a muchísimas reuniones de solos y solas y en ninguna he visto a un chico como éste. ¡Casi una criatura!
FREDY: (rápido) ¡Lance!

ZULMA: Se supone que a tu edad, tenés que ir a una discoteca o reunirte con tus amigos por ahí.

DARIO: No tengo amigos. Y las discotecas me aburren.

FREDY: Nene, si te aburrís en una discoteca, no sabés lo que te espera acá.

JESICA: (le pega a FREDY una palmada en la espalda) ¡Pero qué loco es este Fredy!

ZULMA: (a FREDY) Trajo su guitarra.

FREDY: Traje mi guitarra.

CARMELA: ¡Qué bien! ¿Es músico?

FREDY: No, carnicero.

Las luces se apagan sobre la escena. Sólo un spot ilumina a DARIO, que se adelanta y habla al público.

DARIO: (en la luz) Es cierto que las discotecas me aburren. Y últimamente, mi humor es tan variable que terminé espantando a los pocos amigos que tenía. Mis viejos están desconcertados, porque después de tres años, repentinamente y sin dar ninguna explicación, decidí dejar mi carrera de abogacía, tirar los libros y tirarme en la cama a pensar qué hacer con mi vida. No me preocupa el futuro, me preocupa estar solo en ese futuro. No consigo establecer una relación ni con mi canario. Hasta mi abuela dejó de dirigirme la palabra, harta de mis desplantes y de mis rarezas. Todos me escapan como si lo mío fuera contagioso. Por eso, decidí venir a una reunión pedorra como ésta. Había visto en televisión cómo se comporta la gente en reuniones de este tipo. Se ponen bonetes, sacuden matracas y se envuelven en serpentinas, saltando como si les hubiese agarrado un calambre colectivo. Pensé que, quizás, un poco de estupidez podría sacudirme tanta tristeza. Pero veo que la gente que está aquí es más extraña que yo. ¡En fin! Me llamo Darío, tengo veinticuatro años. Y soy virgen. Parece increíble, ¿no? Pero es la verdad. Es curioso, cuando se dice "virgen", nunca se piensa en un hombre. Bueno, ¡aquí tienen uno! ¿Una rareza? ¿Un fenómeno? "Virgen" a los veinticuatro años, en la era de Internet, en pleno siglo XXI. ¿Cómo se puede ser virgen con semejante bombardeo de sexo desde la televisión, las tapas de las revistas, los carteles en el subte, las publicidades de yogur? ¿Cómo se puede ser virgen cuando las chicas hoy están más desvestidas, desinhibidas, descontroladas y desatendidas que nunca? ¿Cómo se puede ser virgen en una edad donde las hormonas están en continua ebullición, como en un géiser? Bueno, sí, ¡se puede! Es cierto que las circunstancias nunca me favorecieron pero...

JESICA: (en la penumbra) Darío...

DARIO: (en la luz) Me están llamando. Qué pena, estaba muy a gusto hablando con Ustedes...

Se normaliza la luz y el sonido.

JESICA: Darío, vení, arrimáte. ¡No te aísles, corazón! (DARIO se acerca y ella lo arrastra de un brazo, a su lado sobre la alfombra) ¿Por qué no nos ponemos cómodos, nos aflojamos y empezamos a conocernos mejor?

FREDY: ¿Ya tenemos que sacarnos la ropa?

ZULMA: (quiere ser graciosa y pícara) No, que no vine preparada.

JESICA: (larga una risotada; es la única que festeja el comentario)

FREDY: ¡A que no te depilaste!

A JESICA se le corta la carcajada.

CARMELA: Me parece que este señor tiene la libido muy alta.

FREDY: Si lo que querés decir es que vivo caliente, sí, es verdad: ¡vivo caliente!

JESICA pone los ojos en blanco. La situación se le va de las manos.

ZULMA: Aquí Genaro nos estaba contando que es viudo, pobrecito.

JESICA: ¡Qué bien! Digo... ¡Mi amor! ¡No sabía! ¿Hace mucho?

GENARO: Ocho años.

FREDY: ¡Ocho años! ¿Y sin palenque en donde rascarte?

GENARO: Es que a mí no me pica nada.

FREDY: Hermano, ocho años de viudez se comprenden, ¡qué le vamos a hacer! ¡Pero ocho años de abstinencia!

GENARO: (sentido, apretando el bolsito) A decir verdad, no puedo olvidarme de Hortensia. Ella está siempre conmigo. (pausa) ¡Ella está presente en todas partes!

Los demás miran en derredor, desconfiados y algo temerosos.

GENARO: (apasionado) Fue el amor de mi vida, la mujer de mis sueños... ¡hasta que me dejó!. (sacado) ¿¡Por qué!? ¿Cómo pudo dejarme? ¡Si yo la quería tanto!

CARMELA: Pero, buen hombre, la pobre mujer se murió. No lo dejó porque le vino en ganas.

ZULMA: Es la ley de la vida.

JESICA: ¡No somos nada!

DARIO: Hoy estamos, mañana quién sabe.

FREDY: Del polvo venimos, ¡y al polvo nos vamos!

JESICA: Pero, Genaro... mi amor, calmáte, relajáte y disfrutá de esta fiesta tan amena y divertida.

GENARO: (se compone) Sí, sí, perdón. Es que cada vez que hablo de ella, de Hortensia, me viene como una cosa acá... (en el pecho)

ZULMA: Tómese un traguito de mi whisky.

GENARO: Sí. (bebe el contenido de un sorbo y devuelve el vaso a ZULMA) Gracias, son todos tan amables. Hice bien en venir. Es la primera vez que salgo desde que enviudé, así que espero que no les moleste... (saca del bolsito una pequeña urna gris) pero no pude dejarla sola en casa. (deja la urna sobre la mesita)

JESICA: (paulatinamente alarmada) No me vas a decir que...

ZULMA: (señala con un dedo tembloroso la urna) ¿Hortensia?

GENARO asiente sonriente con la cabeza, mirándolos a todos. Los presentes miran la urna, estremecidos. GENARO habla al público. El resto de la escena permanece inmóvil.

GENARO: (en la luz) A Hortensia le gustaban las reuniones. Era muy locuaz, siempre tenía tema de conversación. En general, yo era el tema principal de sus charlas. Le encantaba hablar mal de mí, a todo el mundo, frente a mis propias narices. Tenía la facultad brillante de recordar una anécdota nueva para cada reunión, en la que yo solía aparecer invariablemente como un imbécil o un inútil. Su relato preferido era aquel que me mostraba como un improvisado electricista, con los pelos chamuscados y los dedos casi rebanados después de intentar componer un ventilador, sin haberlo desconectado. ¡Cómo se reía Hortensia! ¡Qué gran sentido del humor tenía, pobrecita! Supongo que se reiría como loca si pudiera contar la forma en que ella mismo murió. Estaba armando un arbolito de Navidad de dos metros, subida a una escalerita, cuando perdió pie y cayó, enredada en las lucecitas de colores que, por supuesto, estaban enchufadas. Quedó envuelta de tal forma que parecía una especie de matambre multicolor, titilante y humeante. Provocó semejante corto circuito que todo el barrio quedó a oscuras. (ríe) Ahora está ahí, guardada en su urnita, aprobando o desaprobando, - vaya uno a saber - que su marido haya venido a una fiesta de solos y solas. Entérense que no es cosa fácil para un viudo encontrar, como dice Fredy, un "palenque donde rascarse". Porque los viudos quedamos con una marca, como si cargáramos con el olor del pasado velatorio y tuviéramos una lápida en lugar de un documento. (pausa) Les voy a confesar que la chica del busto grande me está entusiasmando. Claro que yo no pienso abandonar a Hortensia. La mujer que me acepte, tendrá que aceptar también compartir la cena, la ducha y la cama con mi Hortensia. ¡Si la pobrecita no molesta! ¡Nunca estuvo más callada y educada! Creo que los tres formaríamos una linda familia: Hortensia, yo y la chica del busto grande.

FREDY se adelanta, iluminado por un spot. El resto de la escena queda en penumbras.

FREDY: (en la luz) ¡Este tipo está mamado! ¡Sacar a pasear a la finada! ¡Y traerla nada menos que a una fiesta de solos y solas! Cuando veo locos como éste, siento un enorme consuelo. (pausa, hace "caritas") Ustedes se preguntarán qué hace un tipo inteligente, atractivo y seductor como yo en una reunión como ésta. Bueno, les confieso: Soy un infiltrado. Yo no pertenezco a esta cada vez más abundante y avinagrada legión de solitarios. Se habrán dado cuenta. Yo soy un tipo casado y tengo cuatro pibes. Todos lindos como el padre. Porque si hubieran salido a la madre, pobres angelitos, tendrían la lengua partida y andarían mudando la piel cada temporada. Les digo que si mi mujer tuviera la buena idea de morirse, organizaría primero una fiesta con fuegos artificiales y aguas danzantes; después no decidiría nunca meterla en una urna y sacarla a tomar aire de vez en cuando; ¡no! la pondría directamente en un frasco con formol, embalsamada como una yarará de museo. Pero aunque mi mujer fuera la santa de las víboras, lo mismo me encantaría meterme de contrabando en estas reuniones para gente suelta. ¡Es mi debilidad! ¡Siempre se puede conocer una veterana de carnes firmes, que ande necesitada de afecto!... Pero me parece que ésta no es mi noche. Me equivoqué y vine a una reunión de cuarta. ¡No hay una sola vieja que valga el tiro! La pechugona no me engaña: Es la típica frígida encubierta, ¡ya me clavé con muchas de ésas, de anatomía generosa, que a la hora de los bifes, terminan siendo un freezer! La dueña de casa está muy bien, pero es una neurótica y creo que no tiene todos los jugadores en la cancha... Y queda la otra veterana. Se hace la estirada y la difícil, pero es la que me puede salvar la noche. ¡Estoy seguro que detrás de esa fachada de indiferencia, se esconde una zorra de aquellas! Y tengo muchos métodos para hacer que la zorra salga de su escondite y así poder echarle los perros.

Se normaliza la luz.

ZULMA: (mirando la urna) Creo que necesito otro whisky.

JESICA: Enseguida, tesoro. Yo también. (le sirve y se sirve, presurosa)

GENARO: Traje otra cosa. (mete la mano en el bolsito, ante la tensa expectativa de los presentes) ¡Mi álbum de casamiento! (saca un álbum del bolsito) Para que conozcan mejor a Hortensia.

FREDY: Menos mal, porque ahí (señala con el mentón la urna) la vemos un poco desmejorada.

GENARO: (le extiende el álbum a ZULMA, cosa que la impresiona) ¿Quiere mirarlo?

ZULMA: (no quiere tomarlo en sus manos) Esteee... no traje los lentes.

CARMELA: (se ataja) Yo tampoco.

GENARO: Si los tiene puestos.

CARMELA: Pero son para mirar de lejos.

GENARO: Si quiere, yo se lo sostengo así. Y Usted lo mira. (se para a una prudente distancia de CARMELA, sosteniendo en alto el álbum y dando vueltas sus páginas)
JESICA: ¿Por qué no dejamos las fotos para más tarde y escuchamos un poco de música?

ZULMA: (se pone de pie, dando saltitos) ¡Ay, sí! ¡Eso! ¡Me muero de ganas de bailar!

CARMELA: Dejá de sacudirlas, que se te van a poner los ojos morados.

ZULMA: (nerviosa) ¡Basta con eso, Carmela! (reacciona) Perdón.

JESICA: ¿Qué pasa, chicas?

CARMELA: Parece que Zulma tiene algún trauma con su busto. No veo por qué.

ZULMA: ¡No perdés ocasión en burlarte!

CARMELA: Tonterías. Tus senos pasan totalmente desapercibidos.

ZULMA: Como el otro día, en la piscina del club. Oí cuando le comentabas al instructor que mis pechos están tan flojos que cuando nado, me quedan bajo las axilas.

CARMELA: Yo no dije eso. Dije que flotan sobre tus hombros, como si tuvieras tres cabezas.

ZULMA: Por lo menos, los míos son naturales.

CARMELA: Los míos también: naturales de Alemania.

JESICA: (interesada) ¿Te hiciste las lolas, Carmela?

ZULMA: (resentida) Las lolas y varias cirugías más.

FREDY: (mirando a CARMELA) No se nota. (reacciona y lo arregla con diplomacia y galantería) Digo que no se nota, que se ve una mujer carente de toda artificiosidad, una mujer cuyas cirugías, si es que existen tales cirugías, son un verdadero misterio, justamente por eso, porque no se notan.

CARMELA: (rápida y filosa) ¡Cuánta gentileza! Créame que no tengo más cirugías que las que pueda tener su madre.

FREDY: (ofendido) ¡Lo más cercano a una cirugía plástica que pueda tener mi vieja es una operación de juanetes! ¡A mi vieja no le hace falta ninguna cirugía plástica!

CARMELA: (sonriente) Entonces, indudablemente Usted salió a su padre.

FREDY queda parpadeante frente a CARMELA, sin captar nunca sus sutilezas.
CARMELA se adelanta y habla al público.

CARMELA: (en la luz) Se llamaba Miguel. Miguel... era el jardinero de nuestra casa quinta. Cada temporada, cuando brotaban rosas nuevas, Miguel me regalaba los primeros pimpollos y me decía: "Rosas para otra rosa". ¡Y yo me hacía encima! Empezó a trabajar para nosotros cuando yo tenía 13 años. ¡Cómo ansiaba cada fin de semana sólo para ir a nuestra casa quinta y ver a Miguel! Mi príncipe azul. Mi Adonis. Yo soñaba con sus manos callosas, con su cuerpo sudoroso, con su sombrero de paja... Porque usaba un sombrero de paja, agujereado y violeta de transpiración. Me bastaba ver ese sombrero, aunque estuviese colgado de un gancho herrumbrado en el depósito de herramientas, para que se me aflojaran las piernas. Miguel era el amo de mis sueños más osados. Yo tomaba sol y Miguel me sonreía mientras podaba las tuyas. Yo me hamacaba y Miguel me guiñaba un ojo mientras sacudía la manguera sobre los ficus. ¡Cómo amaba esa manguera, esa tijera de podar, la bordeadora...! ¡Las fantasías que he tenido con esa bordeadora! Pasaba el tiempo y ese fuego me iba consumiendo por dentro. Hasta que un día me animé. Lo arrinconé y lo tumbé sobre unas bolsas de fertilizantes. ¡Fue grandioso! ¡Le deshilaché el overol con mis manos! ¡Le destrocé el sombrero con los dientes! ¡Y en el momento en que estábamos por concretar...! Báh, en realidad yo era la que estaba por concretar, porque Miguel era un solo temblor, lo había pillado tan de sorpresa que no pudo ni supo reaccionar... Decía que en ese momento de gloria suprema, papá irrumpe en el galponcito y nos descubre: Yo, desnuda sobre Miguel. Y Miguel con la ropa hecha jirones y arañado y mordido como si lo hubiese agarrado una jauría. Enfrenté a papá, a mamá, a toda mi familia y les dije: ¡Quiero a ese hombre, voy a casarme con él! Un tsunami pasó por mi casa quinta cuando todos se enteraron. Miguel no salía de su asombro, no entendía nada. ¡Poobre! Por supuesto que nadie estuvo de acuerdo con mi decisión. No crean que fue porque Miguel era un simple jardinero y no tenía donde caerse muerto. Había otro pequeño detalle: Miguel tenía, en ese momento, 79 años. Yo 29 ¡Pero qué culpa tenía si ese hombre me había vuelto loca y había obsesionado toda mi pubertad, mi adolescencia, mi juventud...! ¡Había decidido estar al lado de ese hombre, toda la vida! (Cambia) Nunca creí que ese “toda la vida” iba a resultar tan breve... Nos casamos en una ceremonia íntima. Intima, porque no fue nadie. Pero a mí lo único que me importaba era la noche de bodas. Así que lo arrastré a la suite de un hotel, lo tumbé sobre la alfombra porque no acerté la cama, le arranqué la ropa, le destrocé la galera... - Quise que usara una galera, siempre me calentó verlo con algo en la cabeza – y cuando termino de luchar con los treinta metros de tul de mi vestido y quedo desnuda para concretar el único anhelo sexual que he tenido toda mi vida... compruebo que Miguel yace sobre la alfombra, tieso, con los ojos abiertos, fuera de las órbitas y los postizos hacia afuera, con la expresión de un equino asustado. (Paulatinamente, contenida, va trastocando el tono en furia) ¡Se murió el desgraciado! ¡Se murió sin concretar! Y yo ahí, en la suite nupcial de un hotel 5 estrellas, como una boluda al lado de una parva de tul traído de Francia. Virgen en mi noche de bodas, virgen a los treinta y virgen todavía. ¡Una virgen boluda, frente al cadáver de un viejo choto en bolas!

La luz se normaliza. JESICA arrastra a FREDY de un brazo, junto a una bolsa que contiene cotillón.

JESICA: ¡Basta de filosofar, mis amores! ¡Fiesta! ¡Llegó el momento de la fiesta!

JESICA insta a FREDY para que le ayude a repartir variados artículos de cotillón entre los presentes. La escena no tiene sonido alguno. Podemos advertir que los invitados son reticentes a aceptarlos. Vemos que los personajes hablan y gesticulan, pero no oímos lo que dicen.
ZULMA se adelanta y habla al público.

ZULMA: (en la luz) En la Primaria, fui la primera en tener que usar sostén. Y la única del curso. Mientras que mis compañeritas eran una tabla, yo apuntaba a todo el mundo con mis senos puntiagudos. Durante los recreos, el portero me espiaba y se tocaba. A tan temprana edad, mis lolas ya causaban esos escándalos. Cuando fui adolescente, mis pechos eran los más grandes de todo el Colegio de las Carmelitas Descalzas, en el que estaba de pupila. Las hermanas me obligaban a usar una faja que me los apretaba. Una de las monjas más viejas, me miraba con recelo y me decía que escondiera "las ubres". A los quince años, caminaba jorobada, tratando inútilmente de ocultarlas. Los chicos bromeaban diciendo que sabían cuando yo llegaba, porque mis tetas doblaban una cuadra antes. Pero ninguno de ellos se me acercó demasiado. Llegué a pensar que los impresionaba con tanta pechuga. Poco a poco, mis lolas invadieron todo mi espacio. Ocuparon un lugar tan protagónico en mi vida, que literalmente me desplazaron. La gente miraba mis lolas antes que a mis ojos. Y por más que yo hablara, sus miradas seguían ahí. Ellas eran el centro de toda reunión, el núcleo de toda atención. También el chiste y la burla. Ellas eran el imán que atraía a mi vida a cuanto viejo verde y tipo baboso anduviera dando vueltas. Así que, poco a poco, fui volviéndome una solitaria. Desconfiando de todo hombre que se me acercara. Pero sigo soñando... sigo soñando con encontrar al hombre que repare en lo tristes y bonitos que son mis ojos

La iluminación se normaliza. Excepto ZULMA, todos llevan puesto bonetes, sombreros o gorros de cotillón, collares de flores artificiales y maracas de plástico en las manos. Incluso sobre la urna gris han puesto un silbato multicolor. JESICA se esfuerza por generar clima festivo, en un despliegue inútil de energía, saltando y pitando, agitando matracas y arrojando papel picado. Nada altera el rostro y el ánimo de los invitados.

DARIO: ( intentando mirarse el bonete y sintiéndose ridículo) Supongo que ahora viene el calambre colectivo.

GENARO: (a ZULMA, tierno, entregándole un sombrero y una maraca) Guardé éstos para Usted.

ZULMA: (los acepta y se pone el sombrero, sin convicción) Gracias.
JESICA: ¡Vamos, mis amores! ¡Vamos que la noche está en pañales! ¡Disfrutemos! ¡Gocemos! ¡Vibremos!

JESICA pone música. Algo rítmico, alocadamente rítmico. Tanto como para contagiar a las mismísimas cenizas de Hortensia. JESICA se sacude, zarandeando sus caderas, meneándose como una profesional. Aunque su objetivo es incentivar a los demás a participar, JESICA parece olvidarlos y entrar en un trance, bailando encarnizadamente. Los presentes la observan boquiabiertos. CARMELA reacciona, se levanta y apaga abruptamente la música. JESICA queda plantada en medio la habitación, desorientada, despeinada y desarticulada.

JESICA: (abochornada) Perdón...

CARMELA: Si ya salió del trance, ¿podría poner algo un poquito más liviano o ahora viene la parte en que degüellan la gallina?

JESICA: (corre junto al equipo de música) Claro, reina, claro. Es que yo... cuando bailo... me transporto. ¡Me voy!

FREDY: Sí, ¡te fuiste al carajo!

GENARO: (saca un cassette de su bolsito) Ponga éste: ¡Era el preferido de Hortensia!

CARMELA: (hace cuernos) ¡Jesús! ¿No habrá algo de Frank Sinatra?

FREDY: Les recuerdo que traje mi guitarra.

CARMELA: Ah, el carnicero.

FREDY: (la corrige, blandiendo su guitarra) El músico.

JESICA: (se sienta, entusiasmada) ¿Qué nos vas a tocar, Fredy?

FREDY: (pícaro) Empiezo por donde vos quieras.

CARMELA: El señor carnicero - músico parece tener una idea fija.

FREDY: En mí, el erotismo es más que una simple idea fija, mi señora. Es un estudio profundo y minucioso al que estoy abocado con auténtico apasionamiento.

CARMELA: (incrédula) No me diga.

FREDY: ¿Oyó Usted hablar de los Cuentos de Canterbury?

CARMELA: (con creciente asombro) Por supuesto. No me va a decir que Usted...
FREDY: Me los sé de memoria. (catedrático) Es la obra cumbre del gran poeta inglés (con acentuada fonética) Geoffrey Chaucer, London, 1340-1400.

CARMELA: (boquiabierta y sin palabras) Caramba.

FREDY: Supongo que habrá leído a Boccaccio. ¿El Decameron?

CARMELA: Claro, pero...

FREDY: ¡Es mi preferido!

CARMELA: Usted me sorprende.

FREDY: La literatura erótica encierra un encanto incomparable y es rica su influencia en la música y las tradiciones, a lo largo de la historia ¿Quién no ha leído "Memorias de una Princesa Rusa”?

CARMELA: A tanto no he llegado.

FREDY: Debería. Tiene un desenfado tan fresco y espontáneo como una eyaculación precoz.

CARMELA: (sin saber cómo reaccionar, los ojos bien abiertos) Lo tendré en cuenta.

FREDY: (muy cerca de CARMELA, con ardides de seducción) ¡Usted me inspira! Déjeme dedicarle unos versos sensuales que fueron pasando a través de las generaciones, desde aquellos juglares del medioevo... ¿Me permite?

CARMELA: (halagada, comprada) ¡Cómo no! ¡Es un halago! ¡Soy toda oídos!

Con habilidad y gracia, FREDY empieza a tocar y cantar la siguiente canción. Durante la misma, advertimos la creciente incomodidad de todos y la paulatina transformación de la expresión de CARMELA. A excepción, GENARO menea la cabeza y ensaya un batir de palmas al compás:

Todo lo que pinta es color de canela
Pero a mí me gusta sólo la Carmela.

Cuando yo le puse la mano en la frente
Carmela me dijo por ahí no se siente.

Cuando yo le puse la mano en los hombros
Carmela me dijo por ahí no me asombro.

Todo lo que pinta es color de canela
Pero a mí me gusta sólo la Carmela.

Cuando yo le puse la mano en el pecho
Carmela me dijo por ahí vas derecho.

Cuando yo le puse la mano en el ombligo
Carmela me dijo me quedo contigo.

Todo lo que pinta es color de canela
Pero a mí me gusta sólo la Carmela.

Cuando yo le puse la mano en la cintura
Carmela me dijo ¡Ay, qué calentura!

Cuando yo le puse la mano en el traste
Carmela me dijo ¡por fin lo encontraste!

Todo lo que pinta es color de canela
Pero a mí me gusta sólo la Carmela.

FREDY termina su canción y espera sonriente el aplauso. Sólo GENARO aplaude tímidamente.

CARMELA: (levantándose, muy ofuscada) Déjeme decirle algo: Usted es tan fresco y espontáneo como una eyaculación precoz... ¡e igualmente de asqueroso!

FREDY: Pero Carmela...

CARMELA: ¿Por quién me ha tomado Usted, ordinario cretino?

FREDY: ¡Esos versos vienen de Canterbury!

CARMELA: ¡Vienen de algún boliche de borrachos! ¡Del cabarute de su madrina! (agarra su cartera, decidida y furiosa) ¡Me voy!

JESICA: Reina, por favor, no vas a echar a perder una reunión tan amena por una pavada...

CARMELA: ¡Venir aquí fue una pavada! ¡Y ni sueñes con que voy a dejarte un solo centavo por asistir a semejante grasada! ¡Adiós!

ZULMA: (con su cartera, apurada) Esperáme, voy con vos.

CARMELA: (ya saliendo, se vuelve, a ZULMA:) No, querida, quedáte. ¡Por esta noche, ya tuve suficiente! ¡Además, no tengo ganas de meter mi auto en los suburbios! (se retira con aire altanero, olvidando que lleva un bonete de cotillón)

JESICA: (yendo inútilmente hacia donde salió CARMELA) ¡Reina...!

FREDY: ¡Gente inculta! ¡A quién le voy a hablar de Boccaccio! ¡Qué frustración! (deja la guitarra y se sirve un whisky)

ZULMA sale al balconcito. DARIO la sigue y se apoya en la baranda, junto a ZULMA, que mira las estrellas, con ensoñación. DARIO le hace un comentario sobre lo acontecido adentro y ella lo mira. Sonríe. Empiezan a charlar, pausadamente, mirándose a los ojos. No oímos lo que dicen.

JESICA: (ordenando nerviosamente vasos y almohadones, a FREDY) ¡También vos! ¿No podrías haberle dedicado "La Vestido Celeste" o algo por el estilo, más light?

FREDY: ¡Soy un incomprendido! ¡Han insultado mi erudición!

GENARO: Pero estuvo linda la cancioncita.

FREDY: Gracias. Lástima que la veterana no opinara lo mismo.

JESICA: (se sienta junto a GENARO, trayendo la bandeja con bocaditos y dejándola sobre la mesa ratona) ¡Bueno, ya pasó! (a GENARO) A ver, mi amor mostráme lo lindo que estabas cuando te casaste.

JESICA se sienta al lado de GENARO, abriendo el álbum y haciéndole comentarios sobre las fotografías. GENARO está más pendiente de ZULMA, en el balconcito, que de la conversación de JESICA. FREDY queda en un rincón, bebiendo pensativo.
En el balconcito:

DARIO: A tu amiga no le gustaron las coplas de Fredy.

ZULMA: Parece que se sintió aludida y se ofendió.

DARIO: De todas maneras, es una amargada. ¿Siempre te trata tan mal?

ZULMA: No pierde ocasión en humillarme. Me estoy dando cuenta de que sólo me utiliza para que la acompañe a reuniones de este tipo, a las que de ninguna manera asistirían sus amigos cogotudos. ¡Qué cansada estoy de desilusionarme de la gente! Creo que lo más sensato es quedarme en casa, viendo una película y comiendo chocolates... (advierte que DARIO está mirando fijamente sus pechos) (severa) Bien podrías disimular.

DARIO: (se da cuenta y mira el cielo, avergonzado, apoyado en la baranda) Perdón.

ZULMA: (pausa, se afloja, compadeciéndose de la actitud de DARIO) Te entiendo, nunca viste lolas más grandes.

DARIO: (sin mirarla) Ni más chicas tampoco.

ZULMA parpadea incrédula. DARIO deja de mirar el vacío y la mira a los ojos, directamente.

ZULMA: (abre una enorme sonrisa) Conocés el cuento del gallego al que le preguntan: "Oye, Manuel, ¿te gustan las mujeres con mucha teta?" Y él responde: "No, Manuel, con más de dos, me impresiono".

DARIO: (ríe levemente y se pone serio otra vez, sin dejar de mirarla) Supongo que vos tendrás solamente dos.

ZULMA agarra la mano de DARIO y la lleva a uno y otro seno, con movimientos suaves.

ZULMA: Uno... Dos... ¿Ves? Puro bulto, pero son apenas dos.

Se produce un momento de abstracción, en el que ZULMA queda inmóvil, mirando a DARIO, quien tiene una mano ahuecada en uno de sus senos, envuelto en la luz de un spot y hablando al público.

DARIO: (en la luz) Sé que no van a creerme: ¡son las primeras tetas que toco en mi vida!. ¡Tampoco me creerían si les contara todas las cosas que se me vienen a la cabeza! ¡Esta mujer...! No sé... tiene algo especial... tal vez... esos ojos hermosos y esa mirada tan triste... ¿Les parece que ella se ofendería si le dijera que sus tetas no me movilizan tanto como sus ojos? No, no le puedo decir eso, va a creer que soy un boludo.

Le entrada de GENARO al balconcito, interrumpe el momento. La luz se normaliza. DARIO quita de inmediato su mano del pecho de ZULMA. GENARO trae un bocadito en una mano y en la otra sostiene delicadamente la urnita gris.

GENARO: Zulma, pruebe un bocadito.

DARIO: Permiso. Vuelvo a la... fiesta.

ZULMA va a decir algo. DARIO sale del balconcito. ZULMA hubiera salido tras él, pero GENARO le intercepta el paso, extendiendo hacia ella el bocadito.

GENARO: Zulma...

ZULMA: Estee... volvamos adentro, está un poquito fresco aquí.

GENARO: (cerrándole el paso) Le traje este bocadito...

ZULMA: Gracias, estoy a dieta.
GENARO: (va a decir algo importante, pero no lo hace) ¡Zulma! (devora el bocadito de una vez)

ZULMA: Genaro, es tarde y ya me voy.

GENARO: (desanimado) ¿Se va Usted? ¿A su casa?

ZULMA: Sí, la reunión no fue lo que yo esperaba.

GENARO: (ansioso) ¡La arrimo! Tengo mi auto estacionado allá abajo, ¿lo ve? El azulcito aquél.

ZULMA: Le agradezco, pero no.

GENARO: ¡Déjeme llevarla! Yo me voy con Usted. ¡Yo tengo que hablar con Usted!

ZULMA: ¿Conmigo? Genaro, mire, le dejo mi teléfono y otro día...

GENARO: Voy a buscar mi bolsito y salimos.

ZULMA: Genaro, no. Le agradezco, pero me tomo un taxi.

GENARO: ¡Usted es la única!

ZULMA: ¿Qué dice?

GENARO: ¡Ocho años, Zulma!. ¿Sabe Usted lo que es eso? Encerrado, melancólico, triste. Pensando que nunca iba a volver a sentir este... ¡cosquilleo! (se le acerca hasta arrinconarla junto a las barandas) ¡Hasta ella está de acuerdo! ¡Usted le gusta! (extiende a ZULMA la urnita, muy cerca de su cara)

ZULMA: (se estremece) ¡Genaro, por favor!

GENARO: ¡Vamos a su casa! ¡Quiero ver todos los tupper que tiene! Quiero que elijamos juntos el mejor, el más lindo, para que Hortensia esté cómoda, fresca y herméticamente conservada...

ZULMA: ¡Usted está loco!

ZULMA hace un movimiento para quitar a GENARO de encima y golpea la mano que sostenía la urnita, que cae al vacío.

GENARO: (desesperado, apoyado en las barandas, gritando al vacío) ¡Hortensiaaaaa!

GENARO se precipita adentro, corriendo como un enajenado. Atraviesa la habitación, gritando el nombre de "¡Hortensiaaaa!" y sale. Se produce un momento de confusión entre JESICA, FREDY y DARIO, que no entienden qué está sucediendo. ZULMA entra, perturbada.

JESICA: ¡¿Qué pasó?!

ZULMA: ¡Se cayó! ¡Se cayó!

FREDY: ¿Quién se cayó?

ZULMA: La urna... Hortensia... ¡se cayó del balconcito!

FREDY, DARIO y JESICA cruzan miradas. El estupor inicial se convierte en un histérico ataque de risa. ZULMA los mira incrédula y dolida. Toma su cartera y sale tras GENARO.

DARIO: (sin poder parar de reír) Zulma, esperá...

Pero ZULMA ha salido. Paulatinamente, los tres se van calmando del súbito acceso de risa. JESICA sale al balconcito, se acerca al borde y mira hacia abajo.

JESICA: ¡Allá están!

DARIO y FREDY salen al balconcito y los tres miran hacia la calle.
Los tres intentan volver a reír con lo que ven, pero la risa no aparece.

JESICA: Allá van el pobre tipo y la tetona, con sombreros de cotillón, corriendo detrás de unas cenizas que se lleva la máquina barredora.

JESICA enciende un cigarrillo. DARIO y FREDY vuelven a entrar. DARIO se sirve un vaso de whisky y se sienta junto a FREDY, que agarra su guitarra y empieza a jugar con las cuerdas, desprendiendo suaves notas.

DARIO: Nunca tomé whisky.

FREDY: Es del berreta, del que toma mi mujer.

DARIO: ¿Sos casado?

FREDY: (asiente con la cabeza) Sí, tengo una víbora en casa.

DARIO: Yo tengo un canario. Pero me odia, cuando me ve, para de cantar.

FREDY: Abríle la jaula. Y compráte otro.

DARIO: Tenés razón. (sonríe y se tira para atrás, apoyando la cabeza en el sillón)

En el balconcito, JESICA fuma apoyada en las barandas y mirando la calle. Le resbalan las lágrimas por las mejillas. Adentro, DARIO se ha puesto de pie y ensaya torpes movimientos de baile, siguiendo la melodía. Se oyen los suaves acordes de la guitarra de FREDY y el ruido lejano de la máquina barredora, abajo.


FINAL



® © “Cotillón” - Rogelio Borra García.